miércoles, 4 de diciembre de 2019

LUZ COMPARTIDA

Un filósofo de oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna
donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró
encender una pequeña tea, pero la luz que daba era tan escasa que aun así
no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz
podía ayudar a que cada uno de los demás prendiera su propia tea, y así,
compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó.

Uno de los discípulos preguntó al filósofo: ¿Qué nos enseña, maestro, este
relato?

Y él contestó: "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la
compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz
no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer".

El compartir nos enriquece en lugar de hacernos más pobres. Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir.
Que Dios nos dé siempre la luz
para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.

La verdadera amistad, es flor que se siembra con honestidad, se riega con
afecto y crece a la luz de la comprensión. Si una vela enciende otra, así
pueden llegar a brillar miles de ellas. De igual modo si iluminas tu
corazón con amor, puede que ilumines miles de corazones.

Un fósforo es un objeto aparentemente insignificante pero tiene un gran
poder: Puede encender miles de luces, pero para lograrlo tiene que
arriesgar su cabeza.

¡Arriésgate a compartir tu luz, tu tiempo, tus conocimientos, tus afectos,
tus pertenencias!

(Tomado de Empequeñecer, del sacerdote Alvaro Jaramillo Arias)

"Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta"

"Solo queda tiempo para amar...ama, el amor siempre triunfa"

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