jueves, 27 de octubre de 2022

SABIAS QUE....

 

 

 



*EL DISCO SOLAR:

"El Disco Solar es una representación de la estrella que mantiene en equilibrio este sistema planetario, es la imagen del Sol Central de la galaxia, aquel que alimenta la Tierra con energía de la Luz Violeta, por ello se denomina Sol Manásico, que a su vez es la representación del Padre-Madre-Creador. Es el emblema de la Hermandad..." 

 

*"El contacto con la Hermandad Blanca se hace para elevar los niveles de conciencia de aquellos a quienes les toca un rol más específico en la Misión. Este no se dará en la forma que muchos se imaginan, sino obedeciendo a planes que fueron revisados y preparados cuidadosamente. Esta preparación se hizo necesaria para obtener a través de los activadores mentales, todo aquello que en algún tiempo les fue suministrado.

 

*"En la Atlantida, un Estekna-Manés o Guardián de Registros era un ser que requería poseer físicamente los códigos genéticos de una raza del espacio y otra de la Tierra; es decir un Mestizo o Estekna. Además el guardián debía haber superado las más duras pruebas que lo ratificaban como un Mentor o Manés. El desarrollo de facultades psíquicas y el camino espiritual (es decir, la evolución en los tres planos, físico, mental y espiritual) fue el derrotero de aquellos atlantes que se mantuvieron firmes por las sendas de la Luz. Luego de ello, los Altos Maestros de la naturaleza entregaban al nuevo Guardián un poder, para que éste defienda los archivos de su pueblo que estarían en su custodia".

miércoles, 19 de octubre de 2022

La frase :

 


 

 

«No es verdad que las personas paren de perseguir sueños porque se 

hacen viejos. Se hacen viejos porque dejar de perseguir sueños» 

Gabriel García Márquez

 

 

La NASA advierte que en 10 años se alcanzará el techo de calentamiento global

 

 


 

La temperaturas siguieron subiendo en el planeta en 2021 y, de mantenerse esta tendencia, se alcanzará el techo de calentamiento global que los Acuerdos de París fijaron en 34,7°F y que la comunidad internacional se ha propuesto frenar.

La NASA y la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. revelaron en su informe anual, publicado este jueves, que el año pasado fue el sexto más caluroso desde que se iniciaron los registros en 1880 y que los últimos siete años han experimentado las mayores temperaturas.

“Estamos alrededor de 33,4 o 33,6°F (de aumento). Si se sigue el patrón que se está viendo, en 10 años, más o menos 2031 o 2032, estaríamos llegando a ese punto (34,7°F)”, explicó a Efe Edil Sepúlveda, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

La comunidad internacional acordó en 2015 medidas para evitar que el planeta alcance los 34,7°F de calentamiento global en los Acuerdos de París, de los que Estados Unidos se retiró durante la Presidencia de Donald Trump (2017-2021) y regresó con Joe Biden.

Sepúlveda precisó que superar ese punto “no significa que vaya a haber cataclismos” ese mismo día, pero advirtió que si no se han tomado medidas para entonces, habrá zonas del planeta donde será “muy difícil vivir”.

 El informe de la NASA y la NOAA detalló que la temperatura de la superficie terrestre y oceánica de la Tierra durante el año pasado fue de 58,5°F, lo que supone 33,5°F por encima del promedio del siglo XX.

 

De esta manera, 2021 fue el sexto año más cálido desde que comenzaron los registros en 1880, levemente por encima de 2018 y superado por 2015, 2016, 2017, 2019 y 2020.

Hasta ahora los dos años más cálidos han sido 2015 y 2020.

Pero ello no significa que en 2021 se rompiera la tendencia al alza, sino al contrario, advirtieron los expertos.

Y es que el año pasado fue uno de los más calurosos a pesar de que se registró el fenómeno de la Niña, que implica un enfriamiento de las aguas del Pacífico y una bajada de las temperaturas.

“Aun con la Niña, estar entre los años más calientes nos deja ver que 2021 ha seguido el patrón de la última década en el planeta”, subrayó Sepúlveda.

Según el informe, 2021 se convirtió en el 45 año consecutivo con temperaturas superiores a la media del siglo pasado.

Además, el verano de 2021 fue el más caliente en el noroeste de Estados Unidos, y diciembre pasado fue el tercero más cálido de Sudamérica desde que hay registros.

El calentamiento global se produce por la emisión de gases a la atmósfera como dióxido de carbono que atrapan la radiación y producen el llamado efecto invernadero en la Tierra.

“Hay un consenso muy grande de que el calentamiento global está causado por los humanos y de eso no hay duda alguna”, expresó Sepúlveda.

Los efectos de este calentamiento no son a futuro, sino que ya se pueden percibir, avisó el experto.

Según el científico, la subida de temperaturas es el “ingrediente principal” para olas de calor como las que vivió Estados Unidos en el verano pasado, incendios forestales y sequías.

Las altas temperaturas también generan más vapor en la atmósfera que deriva en fuertes lluvias e inundaciones como las que sucedieron en Alemania, o un aumento del nivel del mar por el derretimiento de los polos.

La NASA alertó en su informe de que la cantidad de calor almacenado en los niveles superiores del océano alcanzó una cifra récord en 2021, batiendo la marca de 2020.

“Los gases de efecto invernadero van a estar en la atmósfera por décadas, por eso lo importante es que se pueda tomar acción en los próximos años”, apremió Sepúlveda.

losangelestimes

 

lunes, 10 de octubre de 2022

Amar al prójimo: La revolución pendiente

 

 

 



La génesis de todos los males de la sociedad, y lo que nos ha llevado a la crisis global actual, es nuestra evidente “incapacidad para las relaciones humanas”. Es decir, nuestra limitada capacidad para amar, la incapacidad para obedecer el mandamiento cristiano de “amor al prójimo como a uno mismo”, es lo que nos impide mantener relaciones verdaderamente fraternales y solidarias con los que nos rodean.


Nuestra cultura se enorgullece de ser científica, en nuestra civilización prevalece el pensamiento racional e intelectual, y con frecuencia se considera el conocimiento científico como el único aceptable. Esta preferencia ha conducido a un profundo desequilibrio cultural que se halla en la base misma de las actuales crisis económicas, ecológicas, sociales y personales, las cuales presentan la perspectiva propia del patriarcado -en la organización de la sociedad y de la mente humana- como único origen del capitalismo, la degradación de la mujer, el expolio de la tierra, la alienación, la incapacidad para la paz...

Pero la génesis de todos los males de la sociedad y lo que nos ha llevado a la crisis global actual es nuestra evidente “incapacidad para las relaciones humanas”. Es decir, nuestra limitada capacidad para amar, la incapacidad para obedecer el mandamiento cristiano de “amor al prójimo como a uno mismo”, es lo que nos impide mantener relaciones verdaderamente fraternales y solidarias con los que nos rodean, y de ahí toda una serie de problemas.

El economista E.F. Schumacher ya indicó “no existe un problema económico, lo que existe es un problema moral”. La falta de moralidad o, lo que es lo mismo, la falta de espiritualidad, reside en la incapacidad de amarnos a nosotros mismos, debido a la obsoleta escala de valores de la sociedad patriarcal en la que nos ha imbuido la civilización judeo-cristiana. Pues en la organización patriarcal de la mente impera un régimen de funcionamiento en el que el Padre-Dios social (presidido por la institución del Estado) dice cómo, cuándo y de qué manera tenemos que sentir, pensar y vivir. Y la estupidez o ignorancia humana lleva a considerarnos malos y culpables -bajo las amenazas de perder la salvación eterna-, además de temerosos e inseguros -bajo las posibles represalias de automarginación sicológica y social-, si desobedecemos los mandatos.

La causa profunda de este autoritarismo es, principalmente, el racionalismo. La cultura racionalista es elitista, porque en su afán de monopolizar el conocimiento humano ha creado unos vocabularios de conceptos -con sus correspondientes manejos técnicos- que son inaccesibles para muchísima gente. Sólo podrán usarlos y argumentar aquellos que previamente superen los procesos de aprendizaje y selección intelectual hasta convertirse en parte de las elites científicas y filosóficas, que dominan el pensamiento actual. Cualquier elite, sea del tipo que sea, perjudica seriamente la libertad e igualdad entre los humanos. Obviamente, el elitismo es inevitable en los momentos de cambio; todo paradigma, todo progreso, ha comenzado en la mente de unos pocos, pero luego el pensamiento a de pasar al dominio público o se convertirá en un instrumento de dominación... como así ha ocurrido en la civilización judeo-cristiana.

La revolución, en la que todos tendríamos que involucrarnos, como vía de salida del patriarcado, es asumir una actitud de “desobediencia civil” frente a los poderes fácticos religiosos, políticos y militares. Previamente a ello es necesario atravesar un proceso de liberación interior. Ser capaces de escuchar y obedecer a la Conciencia Universal -Crística, Búdica o como se la quiera llamar-, en el propio corazón es algo que requiere en el individuo un proceso psicológico y espiritual que puede llevar tiempo, ya que el humano ha sido siempre especialmente lento para aceptar ideas y experiencias ajenas en detrimento de la supremacía de las propias, pero, queramos o no, sólo a través del amor a sí mismo puede el individuo ser capaz de amar a los demás, y sólo a través de la restauración del vínculo amoroso original perdido en los juegos de la falsa individualidad egoica -desarrollada ésta por el pensamiento racional e intelectual- puede amarse a sí mismo.

Esta desobediencia civil tendría una notable influencia política y social al ser un reflejo consciente y consecuente de la autoliberación interna de los perniciosos condicionantes sicológicos con los que la actual cultura judeo-cristiana hipnotiza para que evitemos el sentido de la responsabilidad personal y deleguemos nuestros poderes a las múltiples autoridades externas al individuo, que continuamente lo representan en detrimento de la primacía de la creatividad personal sobre la tradición establecida y del énfasis en la expansión y trasmisión de la conciencia por encima y más allá de las ideologías y filosofías impuestas por las susodichas autoridades. Además, ¿a quién pertenece la autoridad, sea religiosa, política o intelectual? En cada casa existe algo que es superior a cualquier autoridad familiar o social: es la religión doméstica - ya desde los albores de la Humanidad el hogar fue el primer altar-, es, y parafraseando al humanista y vidente Cayetano Martí, “esa mezquita, pagoda o iglesia... verdadera que se encuentra en cada casa obrera con Alá, Buda o Cristo... en el corazón” ; esa divinidad interior es la autoridad indiscutible. Pero nuestra civilización, “apostasiando” de la naturaleza, ha hecho oídos sordos a esta autoridad y le llevará años comprender que religión no es lo que ocurre en los edificios construidos por los hombres, sino algo que ocurre en un espacio interior, profundo... llamémosle, por ejemplo, la autocapacidad de amar sin intereses y sin limitaciones.

El amor incondicional, y en la medida en que lo experimentemos por influencia del proceso de autoliberación egoica, es el único instrumento para desestratificar la conciencia individual hasta originar que sus elementos femeninos y masculinos se unificasen equilibrada y armoniosamente, dando paso a la creación de una nueva realidad, tanto en las formas sociales como personales, y así podremos llegar a observar un cambio del pensamiento racional al intuitivo o espiritual, del análisis a la síntesis, del reduccionismo al holismo, del pensamiento lineal al no lineal; lo que, por consecuencia, produciría en el sistema de valores el correspondiente cambio de la competición a la cooperación, de la cantidad a la calidad, de la expansión a la conservación, de la dominación y el control a la no violencia.

 Por Jaime Riera Pérez

 

viernes, 7 de octubre de 2022

La Frase :

 

 

 


 

«La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibrio 

tienes que avanzar».

Albert Einstein

EL ARTE DE CURAR

 

 

 


 

Prevenir antes que curar , y educar para prevenir...

La generación actual fue orientada al consumo de las vitaminas y de las dietas forzadas. Poca información existía acerca de los beneficios de lo natural, de toda sustancia o alimento que no tuviera contacto con químicos sintéticos, ya sea en sus constitutivos o en el proceso de su elaboración. Eran más importantes las dietas y las vitaminas que el conocimiento de las causas que originaban los desequilibrios orgánicos, energéticos o mentales del individuo y de la colectividad.

La falta de información al respecto y el mercantilismo en aumento sobre el campo de la salud al final de la década de los setentas, trajo como resultado una búsqueda y ofrecimiento constante de los métodos, prácticas, teorías, productos y terapeutas de algunas tradiciones antiguas y de tradiciones sagradas de otras regiones y de otras épocas. Al mismo tiempo los avances en la investigación fisiológica y lo costoso de los tratamientos motivaron a la sociedad a incursionar en estos nuevos campos de la medicina alternativa.Estos nuevos conceptos médicos aportan una visión que define al individuo como interactivo con las condiciones energéticas, psicológicas y fisiológicas las cuales le determinan y le afectan. Por lo que estos sistemas alternativos contemplan al ser humano como un todo integrado, en donde su parte física es el resultado de su esquema emocional-conductual y ambos son el resultado del esquema y patrón de ideas y mecanismos mentales que estructuran su nivel de comprensión. Por lo que el enfermo(el cliente) fue inducido (enganchado a un hospital) a un sistema alternativo (para el consumo de medicinas, tratamientos y cirugías) que le restableciera su equilibrio (derivándole otros problemas en otras partes de su cuerpo y a pagar su deuda).

En la sección El Arte de Curar (Medicina Alternativa) se podrán conocer las diversas corrientes orientales y occidentales que sostienen un modelo alternativo para reestablecer el equilibrio físico, mental y energético del individuo, como una aportación seria a la demanda real de nuestra sociedad por conocer más acerca de su salud. Abrir un contacto directo para que los terapeutas que ofrecen distintas técnicas para el cuerpo físico, emocional y energético del individuo compartan sus puntos de vista y sistemas. Dar a conocer los nuevos productos y los nuevos descubrimientos científicos que ofrecerán en el siglo XXI nuevas oportunidades para la obtención del equilibrio que hemos perdido y que nos ha causado algún daño, o simplemente conservarlo y mejorar así nuestra relación con nuestro vehículo físico y mental con el que nos movemos y manifestamos.

La medicina alternativa integral y las relaciones que guardan los distintos elementos constitutivos de la naturaleza y sus relaciones con el cuerpo físico y energético de los seres vivos.

La medicina China; el concepto del Ying y del Yang , la acupuntura , la electropuntura y la digitopuntura. La tradición japonesa, el shiatsu y el reiki; la macrobiótica . La tradición de la cultura india.

El régimen de la alimentación vegetariana, la alimentación natural y los distintos medios para obtener la vitalidad y la energía necesaria por medio del conocimiento, el manejo adecuado y el balance de las proteínas, los carbohidratos, los minerales, etc...; y los mecanismos fisiológicos en donde intervienen y su relación con los sistemas y las funciones del organismo. Las terapias que restablecen la salud del individuo por medio de los fluidos energéticos, el ayuno , la música , los cristales ,los vegetales, las frutas ,el agua ,la luz, el sonido, el magnetismo, el calor, la imposición de manos, la auroterapia , el barro, la aromaterapia, las flores, etc...

El diagnóstico de las enfermedades a través del iris, la radiestesia y radiónica, el lóbulo exterior de la oreja, del aura, etc. El concepto de la Macrobiótica. Los aceites esenciales y sus virtudes. El bioritmo, sus fundamentos, su acción e importancia en nuestra vidas, que es la de la bioautoregulación; La teoría y las aplicaciones terapéuticas florales de Bach; La naturopatía; la homeopatía; la hipnoterapia; la quiropráctica; la osteopatía, la kinesiología; la reflexología; la hidroterapia; la herbolaria; el manejo de las sales y los minerales, etc.

El cáncer, la obesidad, la diabetes, el sida, el asma, las alergias, la soriasis, la bronquitis, la osteoporosis, las cadiopatías y la esterilidad, sus síntomas, su naturaleza, su manejo psicológico y psicoterapia adecuada en el afectado y las diversas alternativas para su diagnóstico control y nuevos tratamientos para su cura. Las dietas, sus mitos, su aplicación práctica y el control sobre su utilización más adecuada. El embarazo, su naturaleza, sus cuidados y las diversas técnicas durante su desarrollo y las alternativas para el alumbramiento; los cuidados post parto para el bebé y la madre.

jueves, 6 de octubre de 2022

La leyenda budista de Kisa Gotami

 

 



 

 

Hace muchos años, en los tiempos de Buda, vivía una pobre mujer viuda llamada Kisa Gotami, que tenía un hijo al que adoraba.

Un día su hijo enfermó y murió, y ella, loca de dolor, se negó a enterrarlo y lo llevaba consigo a todas partes sin hacer caso de las palabras de consuelo y resignación que la gente le dirigía. Se aferró al cuerpo del bebé y no dejaba que nadie se lo quitara.

Sujetándolo con toda su fuerza recorrió la aldea entera, rogando a la gente que le diera una medicina para curarlo.

Algunos se burlaban de ella, mientras que otros se asombraban o se quedaban perplejos. Lo único que quería era una medicina que devolviera la vida a su hijo.

Por fin, alguien le sugirió que fuera a ver al Buda, quien tenía la fama de estar dotado de toda clase de poderes, era considerado un gran santo capaz de hacer los mayores milagros y muy posiblemente él podría ayudarle.

Con nuevas esperanzas corrió a buscarlo. La pobre mujer llegó con el cadáver de su hijo ante el Maestro y echándose a sus pies le rogó, entre sollozos, que le diera una medicina para su hijo.

Buda miró con dulzura a Kisa Gotami y al difunto hijo que traía en sus brazos. “Sí”, le dijo, “puedo ayudarte, pero para hacer la medicina necesito que me traigas una semilla de mostaza”.

Fascinada, Kisa Gotami estaba a punto de correr a buscarla. En cualquier casa de la India había una vasija en la cocina donde se guardaban semillas de mostaza. Pronto tendría la medicina para su hijo.

“Sólo que hay una condición”, siguió diciendo Buda. “La semilla debe venir de un hogar donde nadie haya muerto”.

Sin pensarlo más, la viuda, llena de esperanzas, partió para la ciudad y empezó su búsqueda. 

Kisa Gotami anduvo de casa en casa y en todas partes encontró a personas que querían ayudarla con la mejor voluntad, pero siempre escuchó la misma historia.

Aquí una esposa, allá un marido, un hermano o una hermana, una madre o un padre, un hijo o una hija. No había una casa en donde no lamentaran la muerte de algún ser querido. “Pocos son los que quedan vivos; muchos los que ya se han ido. No reavive nuestros tristes recuerdos”.

Así le dijeron una y otra vez.

Lentamente, Kisa Gotami se fue dando cuenta que a todos los había visitado la muerte y que ella no era la única que lamentaba una pérdida. Calmada y sobria, miró a la criatura que traía en los brazos y terminó por aceptar que la vida había abandonado su cuerpo.

Llevó a su hijo al cementerio y se despidió de él por última vez, y a continuación regresó a buscar al Buda.

Buda le dio la bienvenida y le preguntó si había conseguido la semilla de mostaza. – No – respondió ella -. Pero empiezo a comprender la lección que intentas enseñarme… Mi hijo ya no existe. Ha muerto y lo he enterrado junto a su padre.

Buda le dijo con gran compasión: – Creíste que sólo tú habías perdido un hijo. La ley natural es que todo cambia y nada es permanente entre los seres vivos.

Kisa Gotami le dijo al maestro que quería seguir aprendiendo sobre sus enseñanzas, y desde entonces hasta su muerte fue su discípula.

La búsqueda de Kisa Gotami le enseñó que nadie se libra del sufrimiento y la pérdida. Ella no era una excepción.

Esa comprensión no eliminó el dolor inevitable que comporta toda pérdida, pero redujo el sufrimiento que se deriva de luchar y resistirse a aceptar ese hecho.