martes, 15 de marzo de 2016

MENSAJE de los HERMANOS MAYORES

– ¿Cómo podrían definir ustedes aquellas leyes o principios universales?
– Hoy hay suficiente conocimiento en la Tierra sobre el tema como para
empezar a aplicar conscientemente dichas leyes y principios, sólo que el
problema es que el conocimiento compromete. Y es que la enseñanza de
aquellas leyes es una herencia que les ha sido dada desde la época de las
colonias extraterrestres y atlantes en Egipto.
La primera ley consiste en que uno puede crear lo que cree.. Si orientan
su mente con una actitud positiva hacia la consecución de cualquier
realización, ésta llegará a materializarse. Pero si por el contrario se dejan
llevar por el pesimismo y la negatividad, todo a vuestro alrededor será
reflejo de aquello. En esta primera ley deben trabajar la concentración, la
voluntad y la sabiduría.
La segunda ley consiste en que todo es un reflejo del universo que nos
rodea, por lo que al ser parte consciente de la creación, ustedes
también pueden y deben ser cocreadores de todo aquello que pueda ser
edificante y positivo. Y es que también por ser el universo un acto de
amor del Todopoderoso, vuestras existencias deben estar inspiradas y
marcadas por el amor. Las leyes que regulan el universo son las mismas
que intervienen en la vida de un individuo, por lo cual conociéndose uno a
sí mismo se puede llegar a conocer el universo y de la misma manera,
afectarlo para bien o para mal. En esta segunda ley deben trabajar el
despertar de la conciencia, el discernimiento y la intuición.
La tercera ley es que el vehículo de acción o el medio de concreción de
la creación es la palabra. La palabra es vibración y poder sobre la
formas, porque decreta y materializa las cosas alrededor de uno y en uno.
Es más: la palabra es la que da forma a las cosas. Por la palabra se puede
construir y hasta destruir. La palabra es una llave que puede abrir puertas
entre las dimensiones, así como puede aperturar las conciencias y los
corazones de los semejantes, pero sólo si ésta es bien empleada por alguien
puro de corazón. Los grandes problemas de vuestra actual humanidad se
resumen en la carencia de comunicación; en la abundancia de mensajes sin
poder; de palabras sin una vibración superior. La carencia de un ejemplo
de vida y la falta de consecución de las enseñanzas ha hecho a las palabras:
vanas y vacías. Por ello sólo se enseña bien cuando las palabras van
acompañadas por el ejemplo. Cuando restablezcan el contacto interno y
como consecuencia recuperen el contacto con vuestros más cercanos,
volviendo a ser honestos y sinceros en vuestros pensamientos y palabras, el
universo se hará oír en ustedes y hablará a través de vuestras almas con la
fuerza del poder para abrir mentes y corazones. En esta tercera ley hay que
trabajar con la respiración, inteligencia y la pureza.
La cuarta ley consiste en que toda realización cuesta esfuerzo y genera
una fuerza de oposición, pudiendo medirse el valor e importancia de lo
que se hace por el grado de dificultad antes, durante o después. Por
ello, no deben amilanarse cuando las cosas se les complican pareciendo no
tener solución, por cuanto todo lo que realmente vale, exige una máxima
dedicación y suele ser un camino lleno de escollos, que va probando palmo
a palmo vuestra voluntad y convicción. El mundo ideal no existe, por lo
tanto hay que crearlo todos los días y en todo lugar con la conciencia
despierta y actitudes positivas que influyan sobre el ambiente y las demás
personas. Por ello no caigan en el error de algunos que piensan en huir del
planeta porque consideran que ya es tarde. Nosotros les podemos asegurar
que aún no es tarde para cambiar y para que todo se transforme, pero todo
variará si antes ustedes modifican sus patrones conductales. En esta cuarta
ley deben trabajar la perseverancia, la tolerancia y la convicción.
La quinta ley permite entender que en el proceso de crecimiento todos
habremos de pasar muchas veces de la luz a la oscuridad y viceversa.
Se habrá de atravesar por períodos de cambio y de estancamiento. Y
siempre uno precederá al otro, lo que nos hará estar permanentemente en
guardia.
El contraste de estados nos enseñará a valorar y a dominar los momentos
internos cambiantes, pudiendo desarrollar cada vez un mayor equilibrio o
capacidad como para modificar a voluntad la situación, o hacer más
llevaderos los momentos difíciles. Al final cada uno debe llegar a conocer
sus propios ritmos internos para dominarlos, llegando con ello a afectar las
fluctuaciones del ambiente externo. En esta quinta ley se deberá trabajar
la fe, la paciencia y la esperanza.
La sexta ley indica que todo es consecuencia de las necesidades de
nuestro actual aprendizaje y de las decisiones, pensamientos y actos
con los que sembramos la vida, así como también por los procesos
pendientes de existencias pasadas. Y es que cada vida se nos ofrece
como una nueva aventura pero con mayor experiencia. Experiencia
alcanzada de otras vidas, que se manifiesta en nuestra particular forma de
enfrentar las propuestas que se nos van presentando; todo ello, como parte
de un proceso de crecimiento hacia una expansión de conciencia, donde
nada es dejado al azar; y donde también, no está dicha nunca la última
palabra. En esto no hay programas individuales o colectivos incompletos,
ni programas definitivos e inamovibles. No se han descuidado los detalles
pero todo puede variar. Todo se puede modificar para bien o para mal,
dependiendo fundamentalmente de nuestra actitud frente a la vida. Pero
eso sí, la evolución es personal e intransferible, aunque paradójicamente
ésta sólo se puede realizar en permanente interacción con los demás.
La cosecha de nuestra vida es el producto de la siembra de nuestras
acciones. En esta sexta ley se ha de trabajar el servicio con
discernimiento, bondad y decisión.
La séptima ley nos enseña que todo en el universo busca su
complementación, y que hasta en la dualidad, los opuestos son
necesarios para el crecimiento de ambos. Por ello, necesitamos del otro
para vernos reflejados en él y así superarnos cada día, logrando la madurez
en nuestras vidas.
En esta séptima ley habremos de trabajar la comprensión, la tolerancia,
el respeto y el amor.
– ¿Y cómo se puede trabajar la comprensión y la tolerancia?
– Aprendiendo a comunicarse, para así poderse entender y lograr con ello
aceptarse. Pero preguntarán:¿Y cómo aprendes a comunicarte? Pues
intentándolo, experimentando formas y diversas alternativas, hasta que las
barreras desaparezcan y uno aprenda a desnudar su alma, mostrándose tal
cual uno es. Para esto no necesitan llegar a ser telépatas, simplemente seres
humanos que intentan sentirse y hacerse sentir. Además recuerden que lo
importante es procurar hacer sentir bien a los demás, tratándolos como uno
quisiera ser tratado.
– ¿Cuándo y cómo podemos trabajar con estas leyes o principios?
– Sin darse cuenta ya lo están haciendo. Ningún principio funciona aislado
o independiente de los demás. Por ello, en cada acto de la vida están
aplicando todo esto, el asunto es ¿qué tan conscientes lo hacen? y ¿qué tan
positivamente para ustedes y para los demás?

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