sábado, 18 de diciembre de 2010

La Respiración: Energía Vital



El aliento es la vida. Podemos vivir días enteros sin alimento o sin agua, pero si nos privan de respirar, la muerte sobreviene en pocos minutos. En vista de ello, es pasmosa la poca atención que prestamos, en la vida normal, a la importancia que tiene respirar correctamente. Una adecuada respiración cumple dos funciones principales: aportar más oxigeno a la sangre, y por consiguiente al cerebro, y controlar el prana o energía vital, con lo que se llegará a controlar la mente. El pranayama -la ciencia del control de la respiración- consiste en una suerte de ejercicios pensados especialmente para satisfacer unas necesidades y mantener el cuerpo en un estado de vibrante salud.
Hay tres tipos básicos de respiración: clavicular (superficial), intercostal (media) y abdominal (profunda). La respiración yóguica completa combina las tres, comenzando con una inhalación profunda que se continúa después en la intercostal y finalmente en la clavicular.
La mayoría de las personas se han olvidado de la correcta manera de respirar, hacen una respiración superficial, por la boca, y hacen poco o ningún uso del diafragma, ya sea porque levantan los hombros o porque contraen el abdomen cuando inhalan. De esta manera sólo se incorpora una pequeña cantidad de oxigeno, y no se usa más que por la parte superior de los pulmones, lo que da por resultado una carencia de vitalidad y una resistencia diminuida a las enfermedades.
La práctica del yoga exige de sus adeptos que inviertan estos hábitos. Respirar correctamente significa por la nariz, manteniendo la boca cerrada, y pone en juego una inhalación y una exhalación completa, que hacen trabajar a los pulmones en su totalidad. Cuando se exhala, el abdomen se contrae y el diafragma se sube, masajeando el corazón; al inhalar, el abdomen se expande y el diafragma desciende, y masajea los órganos abdominales.
Así como en una asana -posturas de yoga- hay tres etapas, también en el pranayama se distinguen tres partes en cada respiración: inhalación, retención y exhalación. Con frecuencia, la gente cree que la inhalación es la etapa más esencial del proceso, pero, de hecho, la clave de este se encuentra en la exhalación, puesto que cuanto más rancio se exhale, más aire fresco se podrá inhalar. Los ejercicios de respiración yóguica ponen el acento especialmente en la prolongación de la retención y de la exhalación; en algunos ejercicios, incluso, la duración de la exhalación duplica el tiempo de la inhalación, en tanto que la retención lo cuadruplica.
Cuando se inhala por la nariz, el aire se calienta y se filtra en el proceso, pero, desde el punto de vista del yoga, la más importante de las razones para la respiración nasal es el prana, así como es necesario inhalar por la nariz para recibir los aromas del aire, también se debe inspirar por la nariz para llevar al máximo la cantidad de prana que se absorbe, pues en la parte del fondo de la nariz están los órganos olfatorios a través de los cuales pasa el prana para alcanzar el sistema nervioso central y el cerebro.
Los ejercicios de respiración yóguica enseñan a controlar el prana y, por ende, a controlar la mente, dado que entre ambos hay interdependencia. Cuando uno está enfadado o asustado, la respiración es superficial, rápida e irregular; por el contrario, cuando está uno relajado o sumido en sus pensamientos, la respiración se vuelve lenta, puedes comprobarlo muy fácilmente tu mismo. Escucha durante un momento el ruido o sonido más quedo que haya en la habitación, y te darás cuenta de que, al concentrarte, inconscientemente hiciste más lenta la respiración, o incluso la contuviste.
Como el estado de ánimo se refleja en la forma en que respiramos, de ello se sigue que al controlar el aliento podemos aprender a controlar nuestra mente, nuestros estados anímicos. Al regular la respiración, pues, no estamos solamente intensificando la toma de oxigeno y de prana, sino también preparándonos para la práctica de la concentración y la meditación.
El punto central de todas las prácticas psico-físicas (yoga), es el movimiento del prana, la fuerza vital o energía vital. El prana se encuentra en la materia, pero no es la materia. Está en el aire, pero no es oxigeno. Es una forma sutil de energía que, trasportada por el aire, el agua, los alimentos y la luz solar, anima todas las fuerzas materiales. Mediante la práctica de las asanas y del pranayama, se absorbe mayor cantidad de prana y se lo almacena en el cuerpo, con lo que se logra gran vitalidad y energía. Además del cuerpo físico, los yoguis consideran que el posee otros dos cuerpos que lo rodean: el cuerpo astral y el cuerpo causal. El prana es el vínculo vital entre el cuerpo astral y el cuerpo físico, existe a la vez como energía positiva y como energía negativa, y en este caso se lo conoce como “apana”. El prana como tal es un impulso aferente, cuya naturaleza consiste en moverse hacia arriba; el apana es eferente, y se mueve hacia abajo.
Hipócrates escribía cuatro siglos antes de nuestra era, que el aire era el “primero de los alimentos y la primera medicina”; no andaba muy equivocado.
Aporte de Wilson Sosa (Profesor de Yoga).

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