lunes, 31 de agosto de 2020

Reflexión de Jesús


 

Jesús nos dijo que nuestro Padre ve en lo secreto y nos dio muestras de ello con su propio ejemplo:


Muchas son las cosas que me llaman la atención de los relatos sobre Jesús, y una de ellas es la mirada que ponía en seres aparentemente insignificantes, o bien que intentaban pasar desapercibidos o que sencillamente no podían ni imaginar que sobre ellos estaba la atenta mirada del amable Jesucristo.

¿En quién se fija Jesús? ¡En todos! Pone su atención en alguien que nadie ha visto, o incluso diría más, en alguien que los demás desprecian por su insignificancia; por ejemplo, la viuda pobre que echa una mínima moneda para el templo, pero una gran moneda para ella por su falta de presupuesto. Y no sólo la mira sino que la pone de ejemplo para que sus seguidores aprendan a valorarlo todo.

Se fija también en Natanael cuando estaba bajo una higuera. Los Evangelios nos cuentan cómo el apóstol Felipe anima a Natanael a seguir a Jesús y cómo tras manifestar sus dudas éste decide presentarse ante Jesús. Y así recibió Jesús a Natanael, causando en éste una gran sorpresa:

Cuando Jesús vio a Natanael, que venía hacia Él, comentó: "Éste es un verdadero israelita, en quien no hay doblez alguna".
Natanael le preguntó: "¿De qué me conoces?".
Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi yo, cuando estabas debajo de la higuera".
 Jn, 1, 47-48



Natanael no esperaba aquel recibimiento. Sin duda se sorprendió ante las palabras que le dirigió Jesús, pues no podía ser consciente de que lo hubiera visto mucho antes de que él decidiera presentarse ante aquel ser del que se empezaban a contar maravillas.

Jesús pone siempre la mirada en alguien que para los demás pasa totalmente desapercibido, pero nunca para Él. Sabe de la mujer que padecía una enfermedad que la mantenía impura cuando tocó su manto en espera de ser curada; conoce la vida de la samaritana del pozo de Siquem sin que ellas tenga que contarle nada; nos conoce a todos en todos los momentos de nuestra vida.

Jesús, ahora que celebramos tu venida, por favor, haz que no nos olvidemos de tu constante atención y presencia.



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