lunes, 15 de enero de 2018

El Jainismo, una sorprendente religión de la India

El jainismo es una religión de la India, que se supone fue fundada en el siglo VI a. C. por Majavirá. Se trata de una religión nastika (no teísta), que no reconoce la autoridad de los textos Vedas ni de los brahmanes. Ástika y Nástika son dos términos en idioma sánscrito usados para clasificar (desde el punto de vista del hinduismo) doctrinas y personas. Ástika (‘ortodoxo’), es el término utilizado en el marco del hinduismo para referirse a las doctrinas que aceptan la autoridad de los textos hinduistas (como las Upanishades y los Puranas) como escrituras supremas reveladas e irrefutables. Nástika (‘heterodoxo’ en sánscrito), es un término utilizado en el hinduismo para referirse a las escuelas filosóficas y movimientos religiosos que no aceptan la autoridad de los cuatro Vedas ―textos épicos no filosóficos― como la verdad suprema, haya sido ésta revelada o no. La palabra nástika supone el contrario de ástika. En la actualidad, el jainismo está presente en la India oriental (Bengala), centro occidental (Rayastán, Majarastra y Guyarat) y meridional (Karnataka). Su filosofía y práctica enfatiza la necesidad de realizar esfuerzos para encaminar el alma hacia una conciencia divina y la liberación (Mokṣa). Aquel alma que venza a sus enemigos interiores y alcance el estado superior llamado jina pasa a ser denominada vencedor o conquistador. El estado más elevado se conoce como siddha. El jainismo es conocido en los textos antiguos también como Śramaṇa dharma (que confía en sí mismo) o el camino de los nirgranthas (aquellos sin apegos ni aversiones). La doctrina jaina enseña que el jainismo ha existido siempre y siempre existirá. Pese a ello los historiadores datan las fundación y organización de la forma actual del jainismo en algún momento entre los siglos IX y VI antes de Cristo.

Doctrina:
Ellos creen que el mundo es eterno y carece de principio. No existe una divinidad personal, y todas las posibles divinidades —las almas de los perfectos arjat (divinidades humanas), por ejemplo— no son emanación ni manifestación de ninguna divinidad apofática ni de ninguna Unidad (el Todo o Absoluto), conceptos y realidades que son igualmente negadas y rechazadas en el jainismo junto con la de un dios creador. También creen en el pananimismo, de que toda la realidad es vida. Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto. El mayor pecado para el jainismo es causar daño a un ser vivo, aunque también hay que evitar dañar a la tierra o a las almas del agua o del aire. En coherencia con lo anterior, los jainas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan descargar su alma del peso de la materia kármica y evitar posteriores reencarnaciones.

El jainismo presenta una perspectiva igualitaria de las almas, sin importar las diferencias en las forma física: humanos, animales, y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos. Desde el punto de vista epistemológico, el jainismo es relativista, defiende que el conocimiento del mundo solo puede ser aproximado y que, con el tiempo, incluso su propia religión acabará por desaparecer. Este principio ha sido aplicado por sabios y pensadores jainas y se conoce como Anekantavada. La comunidad jaina distingue entre monjes y seglares. Los monjes se someten a una disciplina ascética superior a la de los laicos, aunque no ejercen el monopolio de la religión. Viven en un yina-sadman (monasterio jaina). Un yina-rishí (asceta jaina) toma cuatro votos: la no violencia; la sinceridad; la rectitud; la renuncia a las cosas y a las personas.

Los yina-kalpa son las ordenanzas practicadas por los yinas (opuestas a aquellas de los sthaviras). Consiste en cinco votos: ajimsá (no violencia); satiá (veracidad); asteia (no robar); brahmacharia (castidad) y aparigraja (desapego de lo material). El jainismo pone mucha atención en el aparigraja, el desapego de las cosas materiales a través del control de uno mismo, la penitencia, la abstención del goce de los sentidos, la limitación voluntaria de las necesidades y la disminución de la agresividad. La compasión por toda vida ya sea humana o no es central en el jainismo.La vida humana se valora como una oportunidad única y rara para alcanzar la iluminación y matar a cualquier persona, sin importar su crimen se considera algo extremadamente horrendo. En esta misma línea, el jainismo requiere tanto de laicos como de monjes de todas sus sectas y corrientes la práctica del vegetarianismo. En algunas regiones indias como el Rajastán o Karnataka la influencia de los jainas ha sido tan fuerte que la mayoría de los hindúes de la zona se han convertido también en vegetarianos. El vegetarianismo es un modo de vida para un jaina, teniendo su origen en el concepto de yivá-daia (‘compasión hacia las vida) y el ájimsa (no-violencia). La práctica del vegetarianismo es vista como un instrumento para la práctica de la no violencia y la coexistencia pacífica y cooperativa.

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