jueves, 29 de julio de 2010

Para Pensar: El Himno del Sol: Sobre la satisfacción de plantar



Ya está todo el trigal en la parva. Un pilón circular, alto y de rubia consistencia, es la fe de los campesinos que se curvaron todo el año sobre la tierra... Al día siguiente es la trilla. La parva está a la entrada del caserío. Trepan al pilón muchos indios con sus horquetas de palo y arrojan sobre la arcilla apisonada las primeras porciones de espigas.
Uno de los corredores da un grito alto, lleno, casi musical, “uaaay, uoooy... uaaay, uoooy”, formando un coro que se extiende por los cerros.
A quienes la naturaleza no les dio voz para modular huainos, o facultades para tocar instrumentos, les llega, una vez al año, la oportunidad de entonar a gritos, (potentes y felices gritos), un gran himno. Es el himno del Sol, que se hizo espigas y ahora ayuda en la trilla. El himno del esfuerzo creador de la tierra y la lluvia y los brazos invictos y la fe del sembrador. El himno del afán de tronchar pajas y briznas para dejar tan solo, presta al don, la bondad de la vida. Es el himno de la verdad del alimento, del sagrado alimento del hombre...

Ciro Alegría (peruano), fragmento de “El mundo es ancho y ajeno”.

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