miércoles, 17 de diciembre de 2025

El Salon de los Espejos

 

 

 


 

Los cambios seguirían siendo violentos en tanto que la humanidad no entendiera que posee un sinfín de capacidades dormidas para movilizar las fuerzas de la naturaleza y orientar los mismos cambios, pero primero en el interior de uno mismo. El grupo estaba haciendo su parte en este sentido, pero este trabajo debía generalizarse.

La humanidad aún no se ha dado cuenta de que las circunstancias de la vida la han colocado simbólicamente delante de un conjunto de espejos en una feria; algunos normales y otros deformados a propósito, en donde todos nos reflejamos y podemos aprender a reconocernos tal como somos, si ponemos la debida atención; o también podemos confundirnos con las distorsiones. Nuestra tarea es ahora distinguir las imágenes distorsionadas que abundan en la aventura de la existencia, provocando risa, pena o angustia, de las imágenes reales; aceptándonos como somos para así modificar lo que sea necesario rectificar en nuestras vidas. Éste es el tiempo del autoconocimiento, el tiempo del ser sinceros y honestos; éste es el tiempo de final de los tiempos, cuando habrá sólo un tiempo, que es el real y que depende de una apertura mental y de darse cuenta de que tenemos una misión individual y otra colectiva que, a la vez, son inseparables, pues conociendo la primera y realizándola damos cumplimiento a la otra.

Nunca antes como ahora, el futuro de la humanidad depende tanto del compromiso que cada uno esté dispuesto a asumir en su aventura personal. Y qué mejor oportunidad ésta, la de un fin de un ciclo cósmico, para cambiar y generar grandes cambios a nuestro alrededor. Por ello, no desaprovechemos la ocasión y pongamos nuestros potenciales en acción.


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