lunes, 8 de noviembre de 2010

Un poco de Historia: ¿Dónde fueron los Mayas?



Ninguna otra civilización precolombina alcanzó cotas arquitectónicas y científicas tan elevadas. No sabemos cómo lo lograron, al igual que se desconoce la procedencia de ese pueblo (Las Pléyades?) y su destino final. Desaparecieron sin dejar rastro y lo hicieron, según las leyendas, ocultándose en el inframundo. Los últimos hallazgos han arrojado algo más de luz sobre estos misterios y nos han permitido descubrir gigantescas ciudades y Pirámides que hasta hoy permanecían ocultas en la Selva.
En la costa de la península del Yucatán (México) existe una edificación llamada “el Castillo” que se alza sobre el único acantilado allí existente, se piensa que aquel edificio sirvió de faro a los navegantes mayas (que se cree surcaron los mares en sus embarcaciones).
Tulum de Cobá es una de las últimas ciudades en ser descubiertas, ya se han catalogado 20.000 edificaciones y se supone que un día ésta ciudad albergó a más de 100.000 habitantes. Cobá fue abandonada hace casi 2.000 años en forma enigmática (al igual que otras ciudades mayas), misteriosa y repentina. En Cobá se han descubierto las Pirámides más altas de todo el mundo Maya (50 metros de altura), las 3 pirámides del lugar se encuentran casi en línea, al igual que ocurre con las pirámides de Gizéh en Egipto (¿acaso son la prueba de la existencia de fuentes de conocimiento comunes?).
También en Cobá se halla otro enigma Maya: allí se encuentra la única estela con inscripciones en la que figuran 4 fechas, la última de esas fechas hace referencia al 21 de Diciembre del 2012.
Otros de los enigmas de Cobá surgió cuando a partir de fotografías aéreas se descubrieron decenas de “caminos blancos” (Sacbé -de la expresión maya sac, blanco y be, camino-) para salir de Cobá hacia otros emplazamientos mayas. En total, son 45, según el recuento efectuado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. El mayor de todos los “Sacbé” parte de Cobá y recorre más de 100 kilómetros hasta Yaxuna (otra antigua ciudad maya).
Los caminos blancos de los mayas nos sumergen (y nunca mejor dicho) en un fascinante enigma. Sabemos que servían como vías de intercambio comercial, pero además podemos suponer, que tenían también una función ceremonial. Antropólogos mexicanos descubrieron que el camino Sacbé-Yaxuna presenta unas imperceptibles desviaciones que tenían por objeto hacer discurrir dichos caminos junto a cenotes (pozos sagrados), en donde arrojaban sus ofrendas a los dioses.

¿Puertas al mundo subterráneo?

Los cenotes son “boquetes” abiertos en la tierra que han dejado al descubierto los ríos subterráneos que surcan el interior del Yucatán, una península hueca que se levanta sobre millones de cuevas a través de muchas de las cuáles discurren las citadas corrientes de agua.
Los cenotes de agua cristalina eran considerados como entradas al inframundo por los mayas. Algunas de las rutas han comenzado ha ser estudiadas por los arqueólogos y nos han develado que en su interior han habitado mayas y que se realizaron todo tipo de ceremonias.
“En las diversas salas, galerías y recámaras, a 135 metros de profundidad, fueron encontrados restos humanos, petroglifos y numerosas pinturas”; explica Pablo Villarubia en su libro “Un viaje mágico por los misterios de América” (Editorial Edaf).
Esta cueva era y es considerada como sagrada por los mayas. Allí, los antiguos sacerdotes de esta desconocida cultura, sirviéndose del sonido que generan las estalactitas y estalagmitas al golpearse, lograban entrar en trance para entablar contacto con los dioses. Sin duda, aquellos sacerdotes, quisieron señalar algo... ¿Puertas a otros reinos?. Las leyendas hablan de que aquel fue el destino de los Mayas.
En los últimos años, las imágenes de radar han certificado que el subsuelo del Yucatán está surcado de túneles, aunque es imposible saber si fueron hechos por manos humanas. Algunas leyendas relacionaron a sobrevivientes de la Atlántida, que buscando nuevas tierras en las cuáles seguir lo que un día empezaron en una isla continente en el medio del Océano Atlántico y que una catástrofe hundió.
Quizás nuevos hallazgos puedan ofrecer algo de luz al respecto, porque las selvas mexicanas siguen ocultando todavía muchos misterios.
(Extractado de Revista National Geographic).

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