Las
cinco cosmovisiones principales—religiones o filosofías—son
ateísmo, budismo, hinduismo, Islam y cristianismo. A
continuación encontrarás un resumen de las conclusiones generales
de cada cosmovisión sobre Dios o dioses y la naturaleza (o
propósito) de la existencia.
Ateísmo
El ateísmo afirma
que el origen de la existencia es impersonal. Ningún ser personal,
como Dios, causó que existiera alguna parte del mundo material; No
existe mundo espiritual alguno. Este sistema de pensamiento no es una
religión, y ninguna práctica establecida o textos específicos
definen esta cosmovisión. Por el contrario, diversos filósofos y
científicos que se apegan al ateísmo ayudan a darle una forma
reconocible. Los ateos generalmente consideran el mundo desde un
punto de vista puramente material o naturalista, argumentando a
menudo que había materia menos organizada (o energía o movimiento)
que gradualmente se convirtió en más organizada y compleja, creando
nuestro mundo. Lo impersonal causó lo personal (por ejemplo, los
seres humanos ahora tienen una voluntad propia).
Budismo
De
acuerdo con el budismo, nuestra existencia será caracterizada por el
sufrimiento mientras el hombre tenga deseos, los cuales son funciones
del ego o de la persona individual y subjetiva (un rasgo de lo
personal). Para poner fin a su sufrimiento el hombre debe escapar de
lo personal y alcanzar el Nirvana. Nirvana es un estado de pérdida
completa de uno mismo y de conexión con todas las cosas en el
universo: uno es todo y todo es uno. El origen de la vida es
impersonal, como lo es su meta final del Nirvana. El budismo es
conocido como no teísta.
Hinduismo
Una de las tres
religiones prehistóricas que aún se practica en los tiempos
modernos, el hinduismo refleja la esencia misma de la cultura a la
que pertenece. La cosmovisión hindú venera la unidad en medio de la
diversidad, y felizmente ha absorbido dioses, prácticas y
conocimientos de otras tradiciones. Mezcla aspectos de lo personal y
lo impersonal. El hinduismo es una cosmovisión politeísta con un
panteón de dioses (que se clasifican como dioses, encarnaciones y
manifestaciones mayores y menores)—todas expresiones de
Unidad.
Islam
La creencia en un Dios eterno, omnipotente y
trascendente (Alá) es el principio fundamental del islam. “Los
musulmanes creen en un Dios que creó el universo y tiene poder sobre
todo en él. Es único. . . . [y] no puede ser comparado con Su
creación. . . . El propósito final de toda la creación es
someterse a Él. La comprensión islámica de Dios es distinta a
todas las demás religiones y creencias en varios aspectos ya que se
basa en una comprensión del monoteísmo puro y limpio.”Mientras
que el Corán menciona a otros “dioses,” éstos son comprendidos
como totalmente indignos de adoración; son creados por el hombre más
que realmente existentes. El islam afirma ser la forma más pura del
monoteísmo.
Cristianismo
La religión organizada más
dominante, el cristianismo tiene sus raíces en el judaismo.
Deuteronomio 6:4—un versículo de las escrituras entre el judaísmo
y el cristianismo—dice, “El Señor nuestro Dios es el único
Señor.” Al igual que en el islam, dentro del cristianismo, Dios es
revelado como preexistente, auto-existente, eterno, santo,
omnipotente y trascendente.Sin embargo, el cristianismo—que se
identifica como una religión monoteísta—añade una comprensión
única de la manera en que Dios revela su carácter y naturaleza: la
Trinidad. De acuerdo con la doctrina de la Trinidad, Dios es
tres-en-uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A través de esta
exhibición de su naturaleza relacional, Dios revela su inmanencia
(capacidad de ser experimentado o conocido). Por lo tanto, Dios es
cognoscible y personal.
La Trinidad: El Misterio del Monoteísmo
Cristiano
El misterio de la Trinidad parece desafiar toda lógica
y razonamiento. ¿Cómo puede ser alguien tres y uno? Teólogos han
hecho muchos intentos por ilustrar el concepto. La Trinidad es como
un trébol, uno ha dicho: tres pétalos, un tallo. Otra ilustración
se atribuye a C. S. Lewis, quien dijo que las tres dimensiones del
espacio—longitud, anchura y altura—todas existen en el mismo
espacio, sin embargo, son claramente diferentes ilustran este
misterio más claramente.
Incluso en la lógica tenemos una
manera de describir este misterio. Para entender el tipo de unidad
que existe en la Deidad, nos daríamos cuenta que no es 1 + 1 + 1 =
3, sino más bien, 1 × 1 × 1 = 1. Pero necesitamos más que sólo
lógica y razonamiento para convencernos.
Otra misteriosa
tri-unidad puede encontrarse en él mismo hombre: las naturalezas
inextricables de la mente, el corazón y el cuerpo. El Dios cristiano
nos satisface en cada una de nuestras dimensiones humanas. El Dios
cristiano es un Dios único que se ha revelado como relacional en su
esencia; como otro autor lo escribió: “Dios es amor.”
Cuando
vemos la Biblia, notamos la historia relacional de Dios y el hombre.
Dios creó al hombre a su imagen.El hombre, cuando se le dio la
opción, se rebeló. La naturaleza de Dios (amor) lo obligó a
restaurar la relación con el hombre a través del acto redentor más
famoso de toda la historia. Voluntariamente se rompió a sí mismo,
desafiando toda razón, para reconciliar a su pueblo y su creación
con sí mismo.
Aunque trascendente (más allá del saber), él
se permitió ser inmanente (cercano y reconocible). El ápice de la
historia cristiana es la obra expiatoria del Hijo encarnado,
Jesucristo y el último signo de su divinidad—la resurrección. En
esta historia, Dios mismo sufrió la muerte para poder romper su
poder.
Entendiendo a Dios
Es un buen ejercicio de la mente
el tratar de discernir los matices de los significados y los hechos
cognitivos en relación a lo sobrenatural. Nuestras mentes tienen
hambre de razones y explicaciones—la comprensión es profundamente
satisfactoria, y la lógica es una herramienta que podemos usar para
adquirir esa comprensión.
Pero no es sólo una lógica relajada
la que nos gana. No es simplemente un estudio de probabilidades que
nos convence. Es la relación, basada en la obra de la redención.
Esto persigue tanto al corazón como a la mente, dando a cada viaje
personal—así como toda la historia—un gran propósito y un
significado.
Es el Dios de la Biblia el que habla con las más
profundas necesidades del corazón, el alma y la mente. El Dios
personal y amoroso del cristianismo nos busca a cada uno de nosotros
individualmente, ofreciéndonos una relación personal directa.
Al
final, ni tú ni yo podemos probar o refutar la existencia del Dios
cristiano o ninguno de los dioses propugnados por las diversas
religiones. Sólo podemos continuar persiguiendo el conocimiento y el
entendimiento. Debemos seguir las pruebas que nos encontramos con una
mente abierta y un corazón humilde en la firme esperanza de que “la
verdad saldrá a la luz!” (Sixto Paz)

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