La Luna, el principal satélite terrestre de la Tierra, está sufriendo de un enfriamiento en su interior. Como consecuencia, según difundió la NASA en mayo del 2019, el cuerpo se ha encogido unos 50 metros "en los últimos cientos de millones de años". La Agencia Espacial Estadounidense explica que lo que sucede con la Luna es similar a lo que pasa con una uva cuando se convierte en una pasa, pero hay una diferencia: la superficie de la Luna es frágil, a diferencia de la "piel flexible" de la fruta. "Por lo tanto, se rompe a medida que se encoge, formando 'fallas de empuje'". Según la NASA, estas fallas generan terremotos en la Luna.
Sin embargo, estos movimientos no son similares a los que suceden en la Tierra, pues el satélite no tiene placas tectónicas. Lo que sucede en la Luna es que secciones de la corteza son empujadas sobre una parte vecina. En el comunicado difundido por la agencia, Thomas Watters, científico del Center for Earth and Planetary Studies del Museo Nacional del Aire y el Espacio Smitshonian ubicado en Washington, autor del estudio, asegura que los análisis "dan la primera evidencia de que estas fallas siguen activas y probablemente produciendo terremotos lunares en la actualidad". Todo esto mientras la Luna "continúa enfriándose gradualmente y encogiéndose". Según Watters, si los terremotos que se dan en la Luna se midieran en la escala de Richter serían "bastante fuertes" alcanzando una magnitud de cinco grados. El estudio científico sobre la actividad sísmica en la Luna fue difundido el pasado 13 de mayo del 2019 en la revista Nature Geoscience y asegura que las fallas de empuje descubiertas son "jóvenes" por lo que podrían considerarse evidencia de actividad tectónica reciente en el satélite. Sin embargo, aclara que se desconoce qué tan recientes son estos terremotos. Los sismos se han medido gracias a sismómetros colocados en cuatro lugares de aterrizaje de las misiones Apolo y han permitido registrar 28 terremotos superficiales entre 1969 y 1977. Además, se descubrió que seis terremotos ocurrieron cuando la Luna estaba a menos de 15 000 kilómetros de la distancia de su apogeo, lo que indica que la gravedad de la Tierra puede haber tenido alguna influencia en la corteza de la Luna, según explica CNN.(El Comercio)
sábado, 31 de agosto de 2019
jueves, 29 de agosto de 2019
NASA: identifican 10 mil millones de planetas como la Tierra en nuestra galaxia
Un equipo de astrofísicos de EE. UU. afirma que, además de tener un tamaño parecido a la Tierra, están en condiciones de tener agua líquida y una atmósfera, es decir, podrían albergar vida desde hace mucho tiempo.
Investigadores de la Universidad Penn State (EE. UU.) concluyeron que, dentro de la Vía Láctea, una de cada cuatro estrellas similares al Sol alberga un planeta similar a la Tierra. Estos resultados, obtenidos gracias a los datos del telescopio Kepler de la NASA, les permitieron deducir que podría haber hasta 10 mil millones de mundos como el nuestro dentro de nuestra galaxia.
Estos planetas se ubican en lo que se conoce como “zonas habitables” de estrellas similares al Sol, es decir, con una temperatura lo suficientemente cálida como para albergar agua líquida y una atmósfera adecuada, pero sin llegar a ser sofocante para la vida.
El estudio, publicado la semana pasada en The Astronomical Journal, se centró en simulaciones creadas a partir de las observaciones del famoso telescopio de la NASA y la información de la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea. Pero, ¿cómo lograron llegar a esta reveladora conclusión?
La aventura del telescopio Kepler
El telescopio espacial Kepler fue lanzado por la NASA en 2009. Desde que se puso en órbita, buscó mundos fuera de nuestro sistema solar utilizando el método de tránsito, que constaba en detectar pequeños descensos en el brillo de cada estrella, que podrían ser causados por un planeta que pasa enfrente del astro.
Tras observar más de 530 000 estrellas, el Kepler encontró más de 2600 exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar) y reveló que hay más planetas que estrellas en la Vía Láctea. Asimismo, el telescopio permitió confirmar por primera vez que muchos exoplanetas son similares a la Tierra.
Kepler fue retirado el año pasado tras quedarse sin combustible y le cedió la posta a otro cazador de planetas, el Satélite TESS de la NASA, lanzado en abril del 2018. Sin embargo, el reciente estudio rebuscó las memorias de este histórico telescopio y las inmortalizó.
Nuevo método y el hallazgo de los planetas
Ya que el método de tránsito del Kepler solo permitía detectar planetas grandes cerca de estrellas pequeñas, el profesor de astrofísica Eric Ford y su equipo buscaron la forma en que se pudieran tomar en cuenta a todos los tipos de cuerpos celestes.
Para estimar cuántos planetas podría haberse perdido el telescopio de la NASA, crearon simulaciones por computadora de universos de estrellas y planetas, para lo cual se basaron en una combinación del catálogo de planetas del telescopio y una inspección de estrellas de nuestra galaxia realizada desde la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea.
Los investigadores ‘observaron’ esas estrellas como lo habría hecho el Kepler.
Después de que la simulación les dio una idea de cuántos y qué tipos de exoplanetas en cada universo hipotético habría detectado Kepler, compararon los datos con lo que el telescopio detectó realmente en nuestro universo. Así fue que estimaron la gran cantidad de planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de estrellas similares al Sol.
“Hay incertidumbres significativas en el rango de estrellas que etiquetas como ‘similar al sol’, qué rango de distancias orbitales consideras que está ‘en la zona habitable’, qué rango de tamaños de planetas consideras que es ‘similar a la Tierra’. Dadas esas incertidumbres, tanto 5 como 10 mil millones son estimaciones razonables", explicó Ford a Business Insider.
Científicos definen los próximos objetivos de exploración
El equipo de Ford espera contribuir con su investigación a proyectos como el Telescopio de Estudio Infrarrojo de Campo Amplio, que se lanzará al espacio a mediados de la década de 2020 en busca de signos de oxígeno y vapor de agua en planetas lejanos.
El grupo de científicos también quiere sentar las bases para las futuras búsquedas de vida extraterrestre en las exploraciones exoplanetarias en la Vía Láctea.
Para ello, define un planeta similar a la Tierra como de tres cuartos a una vez y media el tamaño de nuestro planeta, y que orbita su estrella cada 237 a 500 días, que lo coloca en una supuesta zona habitable, es decir, el “rango de distancias orbitales en las que los planetas podrían soportar agua líquida en sus superficies", tal como describe Ford en un comunicado de prensa de la Universidad de Penn State.
“Para los astrónomos que están tratando de descubrir cuál es un buen diseño para el próximo gran observatorio espacial, esta información es una parte integral de ese proceso de planificación”, destacó.
Esta investigación deja un escenario prometedor para los astrónomos, ya que si un planeta cumple con los requisitos mencionados y si tiene las condiciones para mantener una atmósfera, la vida podría estar desarrollándose en ese y, tal vez, en otros 10 mil millones de mundos.
larepublica.pe
Investigadores de la Universidad Penn State (EE. UU.) concluyeron que, dentro de la Vía Láctea, una de cada cuatro estrellas similares al Sol alberga un planeta similar a la Tierra. Estos resultados, obtenidos gracias a los datos del telescopio Kepler de la NASA, les permitieron deducir que podría haber hasta 10 mil millones de mundos como el nuestro dentro de nuestra galaxia.
Estos planetas se ubican en lo que se conoce como “zonas habitables” de estrellas similares al Sol, es decir, con una temperatura lo suficientemente cálida como para albergar agua líquida y una atmósfera adecuada, pero sin llegar a ser sofocante para la vida.
El estudio, publicado la semana pasada en The Astronomical Journal, se centró en simulaciones creadas a partir de las observaciones del famoso telescopio de la NASA y la información de la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea. Pero, ¿cómo lograron llegar a esta reveladora conclusión?
La aventura del telescopio Kepler
El telescopio espacial Kepler fue lanzado por la NASA en 2009. Desde que se puso en órbita, buscó mundos fuera de nuestro sistema solar utilizando el método de tránsito, que constaba en detectar pequeños descensos en el brillo de cada estrella, que podrían ser causados por un planeta que pasa enfrente del astro.
Tras observar más de 530 000 estrellas, el Kepler encontró más de 2600 exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar) y reveló que hay más planetas que estrellas en la Vía Láctea. Asimismo, el telescopio permitió confirmar por primera vez que muchos exoplanetas son similares a la Tierra.
Kepler fue retirado el año pasado tras quedarse sin combustible y le cedió la posta a otro cazador de planetas, el Satélite TESS de la NASA, lanzado en abril del 2018. Sin embargo, el reciente estudio rebuscó las memorias de este histórico telescopio y las inmortalizó.
Nuevo método y el hallazgo de los planetas
Ya que el método de tránsito del Kepler solo permitía detectar planetas grandes cerca de estrellas pequeñas, el profesor de astrofísica Eric Ford y su equipo buscaron la forma en que se pudieran tomar en cuenta a todos los tipos de cuerpos celestes.
Para estimar cuántos planetas podría haberse perdido el telescopio de la NASA, crearon simulaciones por computadora de universos de estrellas y planetas, para lo cual se basaron en una combinación del catálogo de planetas del telescopio y una inspección de estrellas de nuestra galaxia realizada desde la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea.
Los investigadores ‘observaron’ esas estrellas como lo habría hecho el Kepler.
Después de que la simulación les dio una idea de cuántos y qué tipos de exoplanetas en cada universo hipotético habría detectado Kepler, compararon los datos con lo que el telescopio detectó realmente en nuestro universo. Así fue que estimaron la gran cantidad de planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de estrellas similares al Sol.
“Hay incertidumbres significativas en el rango de estrellas que etiquetas como ‘similar al sol’, qué rango de distancias orbitales consideras que está ‘en la zona habitable’, qué rango de tamaños de planetas consideras que es ‘similar a la Tierra’. Dadas esas incertidumbres, tanto 5 como 10 mil millones son estimaciones razonables", explicó Ford a Business Insider.
Científicos definen los próximos objetivos de exploración
El equipo de Ford espera contribuir con su investigación a proyectos como el Telescopio de Estudio Infrarrojo de Campo Amplio, que se lanzará al espacio a mediados de la década de 2020 en busca de signos de oxígeno y vapor de agua en planetas lejanos.
El grupo de científicos también quiere sentar las bases para las futuras búsquedas de vida extraterrestre en las exploraciones exoplanetarias en la Vía Láctea.
Para ello, define un planeta similar a la Tierra como de tres cuartos a una vez y media el tamaño de nuestro planeta, y que orbita su estrella cada 237 a 500 días, que lo coloca en una supuesta zona habitable, es decir, el “rango de distancias orbitales en las que los planetas podrían soportar agua líquida en sus superficies", tal como describe Ford en un comunicado de prensa de la Universidad de Penn State.
“Para los astrónomos que están tratando de descubrir cuál es un buen diseño para el próximo gran observatorio espacial, esta información es una parte integral de ese proceso de planificación”, destacó.
Esta investigación deja un escenario prometedor para los astrónomos, ya que si un planeta cumple con los requisitos mencionados y si tiene las condiciones para mantener una atmósfera, la vida podría estar desarrollándose en ese y, tal vez, en otros 10 mil millones de mundos.
larepublica.pe
sábado, 24 de agosto de 2019
¿Por qué se quema la Amazonia y qué consecuencias va a tener?
La región amazónica brasileña sufre los peores incendios forestales de los últimos años. Aunque todavía no hay un informe oficial de la superficie vegetal quemada, se estima que son miles de hectáreas consumidas por el fuego en los estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur, así como en el departamento boliviano de Santa Cruz.
El Gobierno brasileño atribuye los incendios a una sequía de carácter extraordinario. El presidente, Jair Bolsonaro, ha llegado a culpar de esta catástrofe a las ONG.
Sin embargo, diversas organizaciones científicas, sociales y ecologistas no piensan lo mismo. Consideran que los incendios han sido provocados deliberadamente con el fin de aprovechar las tierras para minería o agricultura extensiva, actividades altamente promovidas por el propio Bolsonaro.
A continuación, intentamos ofrecer las claves que explican esta grave situación a la que se enfrenta el conocido como "pulmón del planeta".
¿Cuál es la causa principal de los fuegos?
El dramático incremento en el número de incendios en la Amazonia brasileña se debe principalmente al aumento de la deforestación, sostiene Paulo Moutinho, científico del Instituto de Investigación Ambiental en la Amazonia (IPAM).
El investigador cuestiona el argumento del Gobierno de Jair Bolsonaro, quien apunta a que este aumento en el número de incendios se debe a la sequía. Moutinho recuerda que la escasez de lluvia es habitual en esta época del año.
En la misma línea, la organización ecologista WWF manifiesta que "en el Amazonas, históricamente, los incendios están relacionados con la deforestación porque es una de las técnicas para limpiar la tierra". WWF siempre ha denunciado estas prácticas habituales para transformar áreas forestales en áreas agrícolas o de cría de ganado.
¿Cuánto se han incrementado los incendios?
Los incendios en la Amazonia brasileña se han disparado desde principios de año y han coincidido con el incremento de la deforestación asociado a las políticas del nuevo Gobierno de Bolsonaro.
Hasta julio, se habían deforestado 2.255 kilómetros cuadrados, un 278% más que en el mismo periodo del año anterior, según las estimaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.
Según este instituto, que contabiliza los incendios mediante imágenes de satélite, los focos de fuego en todo el país en lo que va de año superan en un 83% a los del mismo período de 2018.
Su informe precisa que entre el 1 de enero y el 18 de agosto se han registrado 71.497 focos de incendio, de los que un 52,5% se sitúa en la región amazónica. Otro 30,1% se detectó en el Cerrado, la sabana brasileña que rodea la Amazonia, y el 10,9% en el Bosque Atlántico, la región boscosa que bordea la mayor parte del litoral del país.
¿Cuáles son las principales consecuencias?
"En primer lugar, hay una pérdida de biodiversidad y de la función del bosque, que es proporcionar nubes a la atmósfera para producir la lluvia", detalla Paulo Moutinho, del IPAM. "Además, los humos en las ciudades amazónicas tienen importantes consecuencias para la salud, ya que provocan graves problemas respiratorios y esto a su vez se traduce en daños económicos".
¿Está el cambio climático detrás de los fuegos?
El calentamiento global es un fenómeno que también está afectando a la Amazonia, aunque su posición en la zona ecuatorial hace que los efectos sean, por el momento, menos acusados que en otras zonas del planeta. Sin embargo, en este caso parece claro que el cambio climático no es una de las principales causas de los incendios.
El Ministerio de Medio Ambiente brasileño ha atribuido la situación actual a una vasta sequía en las regiones norte y centro oeste del país, pero científicos y organizaciones defensoras de la Amazonia tienen otra opinión. "En 2019 no tenemos una sequía tan severa como en años anteriores. Hay un aumento sustancial en los incendios, por lo que todo indica que la estación seca no es el factor predominante. Si hubiera habido más sequía, habría sido mucho peor ", opina al respecto Paulo Moutinho, del IPAM.
Aunque estos incendios sí que van a influir directamente en el cambio climático, ya que ayudarán a intensificarlo. El Amazonas se conoce como el "pulmón del planeta" precisamente porque es un importante absorbente de dióxido de carbono. Los árboles de la región amazónica producen un 20% de la cantidad total de oxígeno que hay en la atmósfera, lo que les convierte en piezas clave para frenar el cambio climático y los efectos devastadores del calentamiento global.
¿Cuánto tiempo va a llevar recuperar estas áreas?
Alcanzar la misma densidad de vegetación llevará décadas, tal y como explica Moutinho. "En el Amazonas, las llamas actúan a nivel del suelo, pero esto es suficiente para causar la muerte de árboles muy grandes, hasta dos años después del incendio", explica, "los árboles muertos pierden sus hojas, lo que hace que entre más la luz del sol en la selva, y que a su vez la vegetación se vuelva más inflamable".
"Si no hay nuevos incendios, pasarán varias décadas hasta que alcance la misma densidad de vegetación", resume, y añade otro efecto asociado que puede intensificar los incendios: "las áreas devastadas a veces son invadidas por otras especies vegetales típicas de áreas más secas".
¿Además del fuego, qué otras amenazas se ciernen sobre la Amazonia?
La organización ecologista WWF ha identificado seis grandes amenazas para el Amazonas -como ya hemos visto, algunas de ellas están relacionadas directamente con la proliferación de incendios-. Estas son:
- Concesiones mineras.
- Aumento de represas hidroeléctricas.
- Construcción de carreteras.
- Expansión de la agricultura intensiva.
- Deforestación.
- Cambios en la legislación sobre áreas protegidas.
rtve.es
El Gobierno brasileño atribuye los incendios a una sequía de carácter extraordinario. El presidente, Jair Bolsonaro, ha llegado a culpar de esta catástrofe a las ONG.
Sin embargo, diversas organizaciones científicas, sociales y ecologistas no piensan lo mismo. Consideran que los incendios han sido provocados deliberadamente con el fin de aprovechar las tierras para minería o agricultura extensiva, actividades altamente promovidas por el propio Bolsonaro.
A continuación, intentamos ofrecer las claves que explican esta grave situación a la que se enfrenta el conocido como "pulmón del planeta".
¿Cuál es la causa principal de los fuegos?
El dramático incremento en el número de incendios en la Amazonia brasileña se debe principalmente al aumento de la deforestación, sostiene Paulo Moutinho, científico del Instituto de Investigación Ambiental en la Amazonia (IPAM).
El investigador cuestiona el argumento del Gobierno de Jair Bolsonaro, quien apunta a que este aumento en el número de incendios se debe a la sequía. Moutinho recuerda que la escasez de lluvia es habitual en esta época del año.
En la misma línea, la organización ecologista WWF manifiesta que "en el Amazonas, históricamente, los incendios están relacionados con la deforestación porque es una de las técnicas para limpiar la tierra". WWF siempre ha denunciado estas prácticas habituales para transformar áreas forestales en áreas agrícolas o de cría de ganado.
¿Cuánto se han incrementado los incendios?
Los incendios en la Amazonia brasileña se han disparado desde principios de año y han coincidido con el incremento de la deforestación asociado a las políticas del nuevo Gobierno de Bolsonaro.
Hasta julio, se habían deforestado 2.255 kilómetros cuadrados, un 278% más que en el mismo periodo del año anterior, según las estimaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.
Según este instituto, que contabiliza los incendios mediante imágenes de satélite, los focos de fuego en todo el país en lo que va de año superan en un 83% a los del mismo período de 2018.
Su informe precisa que entre el 1 de enero y el 18 de agosto se han registrado 71.497 focos de incendio, de los que un 52,5% se sitúa en la región amazónica. Otro 30,1% se detectó en el Cerrado, la sabana brasileña que rodea la Amazonia, y el 10,9% en el Bosque Atlántico, la región boscosa que bordea la mayor parte del litoral del país.
¿Cuáles son las principales consecuencias?
"En primer lugar, hay una pérdida de biodiversidad y de la función del bosque, que es proporcionar nubes a la atmósfera para producir la lluvia", detalla Paulo Moutinho, del IPAM. "Además, los humos en las ciudades amazónicas tienen importantes consecuencias para la salud, ya que provocan graves problemas respiratorios y esto a su vez se traduce en daños económicos".
¿Está el cambio climático detrás de los fuegos?
El calentamiento global es un fenómeno que también está afectando a la Amazonia, aunque su posición en la zona ecuatorial hace que los efectos sean, por el momento, menos acusados que en otras zonas del planeta. Sin embargo, en este caso parece claro que el cambio climático no es una de las principales causas de los incendios.
El Ministerio de Medio Ambiente brasileño ha atribuido la situación actual a una vasta sequía en las regiones norte y centro oeste del país, pero científicos y organizaciones defensoras de la Amazonia tienen otra opinión. "En 2019 no tenemos una sequía tan severa como en años anteriores. Hay un aumento sustancial en los incendios, por lo que todo indica que la estación seca no es el factor predominante. Si hubiera habido más sequía, habría sido mucho peor ", opina al respecto Paulo Moutinho, del IPAM.
Aunque estos incendios sí que van a influir directamente en el cambio climático, ya que ayudarán a intensificarlo. El Amazonas se conoce como el "pulmón del planeta" precisamente porque es un importante absorbente de dióxido de carbono. Los árboles de la región amazónica producen un 20% de la cantidad total de oxígeno que hay en la atmósfera, lo que les convierte en piezas clave para frenar el cambio climático y los efectos devastadores del calentamiento global.
¿Cuánto tiempo va a llevar recuperar estas áreas?
Alcanzar la misma densidad de vegetación llevará décadas, tal y como explica Moutinho. "En el Amazonas, las llamas actúan a nivel del suelo, pero esto es suficiente para causar la muerte de árboles muy grandes, hasta dos años después del incendio", explica, "los árboles muertos pierden sus hojas, lo que hace que entre más la luz del sol en la selva, y que a su vez la vegetación se vuelva más inflamable".
"Si no hay nuevos incendios, pasarán varias décadas hasta que alcance la misma densidad de vegetación", resume, y añade otro efecto asociado que puede intensificar los incendios: "las áreas devastadas a veces son invadidas por otras especies vegetales típicas de áreas más secas".
¿Además del fuego, qué otras amenazas se ciernen sobre la Amazonia?
La organización ecologista WWF ha identificado seis grandes amenazas para el Amazonas -como ya hemos visto, algunas de ellas están relacionadas directamente con la proliferación de incendios-. Estas son:
- Concesiones mineras.
- Aumento de represas hidroeléctricas.
- Construcción de carreteras.
- Expansión de la agricultura intensiva.
- Deforestación.
- Cambios en la legislación sobre áreas protegidas.
rtve.es
lunes, 19 de agosto de 2019
El Proyecto Maya.
Los Mayas y el Calendario Mágico:
Los Mayas fueron una de las más brillantes y poderosas culturas conocidas de Mesoamérica.
Dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles arquitectos, arriesgados comerciantes y talentosos artistas. No constituían un estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre sí que controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua. Los grupos mayas se asentaron en un territorio continuo de casi 400,000 km2, que abarca los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y partes de Tabasco y Chiapas, así como los países centroamericanos de Guatemala y Belize, y porciones occidentales de Honduras y El Salvador. Sobrevivieron seis veces más tiempo que el Imperio Romano, y construyeron más ciudades que los antiguos egipcios.
Los mayas eran pacíficos y vivían organizados por tribus en ciudades y pueblos que se confederaban sin un soberano común que ejerciera el poder. La tierra era propiedad común, distribuida por el cacique de la tribu. El arte maya, cuya cronología aún se discute, ofrece en todas las regiones donde se encontraban monumentales edificios de piedra, imponentes pirámides, templos y palacios recubiertos de elaborados relieves, pinturas murales, esculturas y ricas cerámicas.
Habrían aparecido en escena, según sus propias cronologías, en el año 3113 antes de Cristo, constituyéndose en una de las más avanzadas culturas de mesoamérica y el mundo. Sin embargo, todo el legado histórico sobre el pensamiento maya, es casi nulo, ya que además de su obra arquitectónica y algunas narraciones, directamente de ello sólo poseemos tres de los cientos de códices que quemó Diego de Landa, evangelizador español.
Como hemos dicho anteriormente toda la información de la que disponemos acerca de los mayas es gracias a cuatro “códices” o libros en corteza de árbol (papel de amate) que lograron sobrevivir a la destrucción de los perseguidores de idolatrías en el siglo XVI. Uno de los pocos libros que sobrevivió es el llamado “Códice de los Eclipses” (que se encuentra e n la ciudad alemana de Dresde), donde están profetizados estos eventos astronómicos hasta el siglo XXI con una precisión impresionante. En este códice se anunciaba, entre otros, el eclipse del 11 de Julio de 1991, simbolizado por un trono de huesos humanos, que podrían señalar el momento del descalabro del poder imperante (¿quizá la crisis del Partido Revolucionario Institucional (PRI)?), enmarcándolo dentro de un suceso muy importante, el regreso a la Tierra de los extraterrestres, por cuanto la profecía decía:
"Ay, de la Tierra... el final de los guerreros jaguar,
el inicio de la Nueva Era, resurgirá de las cenizas... la vida y la muerte..., la Nueva Era,
donde regresaran los Señores de las Estrellas."
Interpretación: El 11 de Julio de 1991 sobre la ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, apareció un ovni justo cuando la gente se encontraba observando un eclipse que había sido muy anunciado. El avistamiento empezó a las 13.18 horas y terminó a las 13.31, por lo que duró trece minutos, y en todo momento jugó con esa clave numérica. Y recordemos que el numero trece era sagrado para los mayas, porque significaba las trece lunaciones del calendario lunar o calendario de la fertilidad. A partir de ese día se inició la oleada ovni más impresionante que se haya registrado sobre país alguno; una oleada que continua con intensidad.
Otro de los eclipses que estaba anunciado era el que tenía que acontecer el día 11 de agosto de 1999, según nuestro calendario, y que vendría acompañado de una profecía que decía que con dicho eclipse la humanidad entraría en el llamado “Salón de los Espejos”, donde debíamos aprender a observarnos a nosotros mismos tal como somos para entender la necesidad de un cambio y emprenderlo. Se anunciaba el tiempo del “Cahuac” o la tormenta del final de los tiempos, que seria un período muy violento de redimensionamiento que conduciría a una gran transformación de todo cuanto nos rodea, por cuanto la Tierra entraría en una cuarta dimensión. También los mayas señalaron que esta seria la Era de la Madre, durante la cual se activarían los aspectos femeninos que deben ser equilibrados en la humanidad, esto es, nuestra relación con el planeta (la Madre Tierra) y con ello lo que significa en profundidad lo femenino: el amor, la vida, la abnegación, la fidelidad, la intuición y la sensibilidad. O aprendemos a convivir con la naturaleza en armonía, o la naturaleza se purificara de nuestra presencia haciéndonos desaparecer.
Según los mayas, cada cambio de ciclo, nuestro sol (Kinich Ahau) se conectaba con el sol galáctico (Hunab Ku) a través de un rayo sincronizador a manera de latido cósmico (que es emanado hacia toda la galaxia). Este rayo sincronizador o energía extraordinaria habría empezado a llegar con fuerza entre el 11 de julio de 1991 y 1992, marcando los últimos veinte años del ciclo (un katun) y haciéndonos entrar en el “tiempo del no tiempo”.
Como hemos dicho, los mayas lanzaron una serie de profecías que tomaban como punto de partida el eclipse de agosto de 1999, cuando quedarían trece años para realizar los cambos de actitud de la humanidad e integrarnos con el planeta. El numero trece señala la muerte como transformación, por lo que tendremos que estar dispuestos a afrontar una muerte mística para un renacimiento también espiritual; esto evitaría la muerte colectiva física (extinción de la humanidad)
Según estas profecías, con el inicio de la Era de la Madre y de la mujer, la humanidad encontraría cada vez mas esperanza, nos acercaríamos al final de los miedos, y tendríamos la posibilidad de trascender o de terminar con el mundo. La cuenta atrás terminaría el día 22 de diciembre del año 2012, según nuestro calendario, cuando tendría que producirse el “Giro del Tiempo”, que supondría la conexión de nuestro tiempo con el Real Tiempo del Universo. Esto tendría que ocurrir como consecuencia de una toma de conciencia que nos elevaría vibracionalmente, entrando en sintonía y en armonía con el planeta y su cambio dimensional.
Los Mayas fueron una de las más brillantes y poderosas culturas conocidas de Mesoamérica.
Dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles arquitectos, arriesgados comerciantes y talentosos artistas. No constituían un estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre sí que controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua. Los grupos mayas se asentaron en un territorio continuo de casi 400,000 km2, que abarca los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y partes de Tabasco y Chiapas, así como los países centroamericanos de Guatemala y Belize, y porciones occidentales de Honduras y El Salvador. Sobrevivieron seis veces más tiempo que el Imperio Romano, y construyeron más ciudades que los antiguos egipcios.
Los mayas eran pacíficos y vivían organizados por tribus en ciudades y pueblos que se confederaban sin un soberano común que ejerciera el poder. La tierra era propiedad común, distribuida por el cacique de la tribu. El arte maya, cuya cronología aún se discute, ofrece en todas las regiones donde se encontraban monumentales edificios de piedra, imponentes pirámides, templos y palacios recubiertos de elaborados relieves, pinturas murales, esculturas y ricas cerámicas.
Habrían aparecido en escena, según sus propias cronologías, en el año 3113 antes de Cristo, constituyéndose en una de las más avanzadas culturas de mesoamérica y el mundo. Sin embargo, todo el legado histórico sobre el pensamiento maya, es casi nulo, ya que además de su obra arquitectónica y algunas narraciones, directamente de ello sólo poseemos tres de los cientos de códices que quemó Diego de Landa, evangelizador español.
Como hemos dicho anteriormente toda la información de la que disponemos acerca de los mayas es gracias a cuatro “códices” o libros en corteza de árbol (papel de amate) que lograron sobrevivir a la destrucción de los perseguidores de idolatrías en el siglo XVI. Uno de los pocos libros que sobrevivió es el llamado “Códice de los Eclipses” (que se encuentra e n la ciudad alemana de Dresde), donde están profetizados estos eventos astronómicos hasta el siglo XXI con una precisión impresionante. En este códice se anunciaba, entre otros, el eclipse del 11 de Julio de 1991, simbolizado por un trono de huesos humanos, que podrían señalar el momento del descalabro del poder imperante (¿quizá la crisis del Partido Revolucionario Institucional (PRI)?), enmarcándolo dentro de un suceso muy importante, el regreso a la Tierra de los extraterrestres, por cuanto la profecía decía:
"Ay, de la Tierra... el final de los guerreros jaguar,
el inicio de la Nueva Era, resurgirá de las cenizas... la vida y la muerte..., la Nueva Era,
donde regresaran los Señores de las Estrellas."
Interpretación: El 11 de Julio de 1991 sobre la ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, apareció un ovni justo cuando la gente se encontraba observando un eclipse que había sido muy anunciado. El avistamiento empezó a las 13.18 horas y terminó a las 13.31, por lo que duró trece minutos, y en todo momento jugó con esa clave numérica. Y recordemos que el numero trece era sagrado para los mayas, porque significaba las trece lunaciones del calendario lunar o calendario de la fertilidad. A partir de ese día se inició la oleada ovni más impresionante que se haya registrado sobre país alguno; una oleada que continua con intensidad.
Otro de los eclipses que estaba anunciado era el que tenía que acontecer el día 11 de agosto de 1999, según nuestro calendario, y que vendría acompañado de una profecía que decía que con dicho eclipse la humanidad entraría en el llamado “Salón de los Espejos”, donde debíamos aprender a observarnos a nosotros mismos tal como somos para entender la necesidad de un cambio y emprenderlo. Se anunciaba el tiempo del “Cahuac” o la tormenta del final de los tiempos, que seria un período muy violento de redimensionamiento que conduciría a una gran transformación de todo cuanto nos rodea, por cuanto la Tierra entraría en una cuarta dimensión. También los mayas señalaron que esta seria la Era de la Madre, durante la cual se activarían los aspectos femeninos que deben ser equilibrados en la humanidad, esto es, nuestra relación con el planeta (la Madre Tierra) y con ello lo que significa en profundidad lo femenino: el amor, la vida, la abnegación, la fidelidad, la intuición y la sensibilidad. O aprendemos a convivir con la naturaleza en armonía, o la naturaleza se purificara de nuestra presencia haciéndonos desaparecer.
Según los mayas, cada cambio de ciclo, nuestro sol (Kinich Ahau) se conectaba con el sol galáctico (Hunab Ku) a través de un rayo sincronizador a manera de latido cósmico (que es emanado hacia toda la galaxia). Este rayo sincronizador o energía extraordinaria habría empezado a llegar con fuerza entre el 11 de julio de 1991 y 1992, marcando los últimos veinte años del ciclo (un katun) y haciéndonos entrar en el “tiempo del no tiempo”.
Como hemos dicho, los mayas lanzaron una serie de profecías que tomaban como punto de partida el eclipse de agosto de 1999, cuando quedarían trece años para realizar los cambos de actitud de la humanidad e integrarnos con el planeta. El numero trece señala la muerte como transformación, por lo que tendremos que estar dispuestos a afrontar una muerte mística para un renacimiento también espiritual; esto evitaría la muerte colectiva física (extinción de la humanidad)
Según estas profecías, con el inicio de la Era de la Madre y de la mujer, la humanidad encontraría cada vez mas esperanza, nos acercaríamos al final de los miedos, y tendríamos la posibilidad de trascender o de terminar con el mundo. La cuenta atrás terminaría el día 22 de diciembre del año 2012, según nuestro calendario, cuando tendría que producirse el “Giro del Tiempo”, que supondría la conexión de nuestro tiempo con el Real Tiempo del Universo. Esto tendría que ocurrir como consecuencia de una toma de conciencia que nos elevaría vibracionalmente, entrando en sintonía y en armonía con el planeta y su cambio dimensional.
Editorial Abril 2003
¡Gracias!. Iniciamos nuestro editorial del mes de Abril con esta palabra de agradecimiento para todos los hermanos que llenaron “La Estrella” (más de 200 personas) el 19 de Marzo para festejar el cumpleaños de Jesús y los 17 años de la Misión Rahma en Uruguay.
¡Gracias!. Para todos aquellos hermanos que trabajaron sin descanso junto a Rafael para que el 19 de Marzo fuera una fiesta para “todos” los Rahmas sin distinciones y unidos de una vez por todas.
¡Gracias!. Para todos los hermanos que no pudieron asistir (por diversas razones) pero apoyaron con sus meditaciones e irradiaciones.
¡Gracias!. A todos los Rahmas del mundo que con sus irradiaciones y ejemplo de vida despertaron al planeta contra la guerra y por la Paz.
Y para finalizar, vale la pena recordar las palabras que Sixto Paz dijo hace más de 25 años, pero que hoy tienen más vigencia que nunca:
“Ahora sabemos, que Misión Rahma es una alerta mundial y que el tiempo es llegado para un cambio en la Tierra. Rahma representa una alternativa frente a ese cambio y evolución de la Humanidad; se basa en la esperanza y el consuelo que nos da el sabernos todos hermanos e hijos en el hogar, que es el Universo .... Aventurémonos todos los que captamos en el mensaje el sentido trascendente y carácter práctico de la voluntad del Creador a continuar la instrucción iniciada para servir en un tiempo imprescindiblemente cercano como Instructores de la Nueva Humanidad.
!Adelante Misioneros de la Luz! ¡Ahora es el tiempo en que el tiempo es ahora!”.
¿Y si Armstrong no fue el primero en pisar la Luna?
"Es un gran paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad" Es la célebre frase que pronuncio Neil Armstrong el 20 de julio de 1969 tras descender del módulo Eagle en el Mar de la Tranquilidad, en nuestro satélite natural. Sólo cuatro días antes había despegado del Centro Espacial Kennedy junto a los astronautas Edwin Aldrin y Michael Collins. El paseo lunar fue transmitido por televisión y generó una inusitada expectación en los Estados Unidos atrayendo a 125 millones de espectadores, casi el doble de lo previsto inicialmente. No era para menos.
Hasta ese momento, la Unión Soviética iba en cabeza de la Carrera Espacial. En 1957 los rusos habían puesto en órbita al primer satélite, el llamado Sputnik I; habían lanzado al espacio al primer ser vivo, una perra vagabunda llamada Laika; habían puesto en órbita al primer ser humano, Yuri Gagarin y habían conseguido que regresara sano y salvo a la Tierra… el siguiente paso estaba claro: llegar a la Luna.
Aunque mucha gente lo ignora, los soviéticos también fueron los primeros en llegar a nuestro satélite. Sucedió el 3 de febrero de 1966, tres años antes de que el Apolo XI alunizara en el Mar de la Tranquilidad. La Luna 9 (o Lunik 9) una sonda no tripulada, consiguió su objetivo y estuvo mandando imágenes del Océano de las Tormentas durante tres días. La pregunta es: ¿pudieron mandar misiones tripuladas a la Luna antes que los norteamericanos?
Dos hermanos italianos, apasionados por la radio y el cine, se habían hecho famosos por haber conseguido captar frecuencias de radio de todas y cada una de las misiones enviadas por Rusia al espacio: El "beep" del Sputnik, la voz de Gagarin, la muerte de la perra Laika… Lo hacían desde la Torre Berth de Turín, donde tenían instaladas sus antenas. Este enclave se encontraba en la trayectoria de la mayoría de las naves Rusas.
En una de estas comunicaciones interceptadas, los hermanos Judica-Cordiglia creyeron haber captado la respiración forzada de una persona. Tras ser analizada por médicos especialistas, concluyeron que se trataba de una persona agonizando por falta de oxígeno. La grabación –conservada en una caja de seguridad en un banco- fue conseguida el 19 de mayo de 1961, un mes antes de que Gagarin orbitara la Tierra ¿Estaban los rusos mandando astronautas al espacio y habían silenciado sus fracasos?
Los soviéticos no dijeron nunca nada, por el contrario, desde 1957 hasta 1961 la prensa norteamericana se hizo eco de diez casos de fallecimientos de cosmonautas soviéticos y un caso de herida grave. Sin embargo, en 2005 vio la luz un falso documental titulado o Los primeros en la Luna, de Alexéi Fedórchenko, postulaba que antes que Gagarin, once cosmonautas habrían fallecido en el espacio y que la URSS habría preferido ocultar esta información. El documental también planteaba la posibilidad de que los soviéticos hubieran llegado a la Luna pero no fueron capaces de volver… ¿Es verdad? Sólo el tiempo podrá juzgarlo.
Año cero
Hasta ese momento, la Unión Soviética iba en cabeza de la Carrera Espacial. En 1957 los rusos habían puesto en órbita al primer satélite, el llamado Sputnik I; habían lanzado al espacio al primer ser vivo, una perra vagabunda llamada Laika; habían puesto en órbita al primer ser humano, Yuri Gagarin y habían conseguido que regresara sano y salvo a la Tierra… el siguiente paso estaba claro: llegar a la Luna.
Aunque mucha gente lo ignora, los soviéticos también fueron los primeros en llegar a nuestro satélite. Sucedió el 3 de febrero de 1966, tres años antes de que el Apolo XI alunizara en el Mar de la Tranquilidad. La Luna 9 (o Lunik 9) una sonda no tripulada, consiguió su objetivo y estuvo mandando imágenes del Océano de las Tormentas durante tres días. La pregunta es: ¿pudieron mandar misiones tripuladas a la Luna antes que los norteamericanos?
Dos hermanos italianos, apasionados por la radio y el cine, se habían hecho famosos por haber conseguido captar frecuencias de radio de todas y cada una de las misiones enviadas por Rusia al espacio: El "beep" del Sputnik, la voz de Gagarin, la muerte de la perra Laika… Lo hacían desde la Torre Berth de Turín, donde tenían instaladas sus antenas. Este enclave se encontraba en la trayectoria de la mayoría de las naves Rusas.
En una de estas comunicaciones interceptadas, los hermanos Judica-Cordiglia creyeron haber captado la respiración forzada de una persona. Tras ser analizada por médicos especialistas, concluyeron que se trataba de una persona agonizando por falta de oxígeno. La grabación –conservada en una caja de seguridad en un banco- fue conseguida el 19 de mayo de 1961, un mes antes de que Gagarin orbitara la Tierra ¿Estaban los rusos mandando astronautas al espacio y habían silenciado sus fracasos?
Los soviéticos no dijeron nunca nada, por el contrario, desde 1957 hasta 1961 la prensa norteamericana se hizo eco de diez casos de fallecimientos de cosmonautas soviéticos y un caso de herida grave. Sin embargo, en 2005 vio la luz un falso documental titulado o Los primeros en la Luna, de Alexéi Fedórchenko, postulaba que antes que Gagarin, once cosmonautas habrían fallecido en el espacio y que la URSS habría preferido ocultar esta información. El documental también planteaba la posibilidad de que los soviéticos hubieran llegado a la Luna pero no fueron capaces de volver… ¿Es verdad? Sólo el tiempo podrá juzgarlo.
Año cero
martes, 13 de agosto de 2019
“Las personas saben que murieron”: estudio revela que el cerebro se mantiene consciente tras muerte
Estudio científico analiza a un grupo de pacientes que sufrieron un paro cardiaco y que, técnicamente, murieron, pero fueron reanimados.
¿La consciencia se “apaga” por completo en el cerebro cuando el cuerpo muere? Esa es la creencia común, pero una investigación liderada por equipo científicos de la Escuela de Medicina NYU de Nueva York, Estados Unidos, plantea evidencias que desafían dichos conceptos.
El Dr. Sam Parnia, director de cuidados intensivos, asegura que las personas “saben de inmediato que han muerto”, dado que su consciencia aún se mantiene en funcionamiento después de que el cuerpo dejó de emitir señales de vida.
La investigación denominada “AWAreness durante la reanimación: un estudio prospectivo” fue liderada por Parnia y llegó a dicha conclusión después de analizar a pacientes que sufrieron un paro cardiaco. Ellos, técnicamente, murieron por un breve lapso, pero fueron reanimados con éxito poco después.
Según su testimonio, los pacientes tenían consciencia de las conversaciones completas y también podían ver las cosas que sucedían a su alrededor, incluso después de haber sido declarados como fallecidos, revela la investigación médica, a la que puedes acceder a través de este enlace.
En términos médicos, la hora de la muerte se define como el momento en el que el corazón deja de latir y, por lo tanto, el flujo de sangre deja de fluir hacia el cerebro.
Sin embargo, el estudio liderado por Parnia sugiere que aún después de la muerte, se produce un impulso de energía en el cerebro. Y ello es lo que permite que los ‘fallecidos’ aún reciban información de su entorno.
Ya en el 2013, investigadores de la Universidad de Michigan observaron las señales eléctricas dentro de las cerebros de nueve ratas anestesiadas después de haber sido inducidas a un ataque cardiaco.
Poco después de la muerte clínica de los roedores, los investigadores observaron patrones de actividad en el cerebro relacionados con un estado de “hiper alerta”.
Acerca del estudio sobre el cerebro:
Los procesos cognitivos durante el paro cardiaco se investigaron a través de un estudio observacional multicéntrico de 4 años utilizando un sistema de entrevista cuantitativa y cualitativa de tres etapas.
A fin de probar objetivamente la precisión de las afirmaciones de consciencia visual y auditiva se examinó a los pacientes mediante pruebas específicas.
Así, el primer aspecto a tener en cuenta fue el conocimiento del evento, luego los recuerdos durante el paro cardiaco.
Entre los 2060 casos de paro cardiaco analizados, 140 sobrevivientes señalaron que fueron conscientes de que eran víctimas de un paro. Y de ellos, solo los cerebros de 101 de ellos tuvo recuerdos del hecho durante su padecimiento del corazón.
Estos últimos revelaron que tuvieron 7 temas cognitivos comunes: miedo, animales/plantas, luz brillante, violencia, persecución, deja vu y familia.
Ya el 2% de ellos describió que tienen recuerdos explícitos de “ver” y “escuchar” eventos reales relacionados con su reanimación.
¿Qué le ocurre al cerebro al morir?
Durante un ataque cardiaco, una arteria obstruida impide que la sangre llegue a una parte del corazón, lo que puede causar que esa sección muera, aunque el corazón siga latiendo. Poco después, las señales eléctricas que controlan la acción de bombeo del corazón se ven interrumpidas, el corazón deja de latir y la muerte ocurre.
La ‘parte pensante’ del cerebro, el córtex cerebral también baja su actividad de manera instantánea, lo que significa que no se producen ondas cerebrales unos 20 segundos, según lo que se observa en un monitor.
Esta primera reacción inicia una cadena de procesos celulares que resultan en la muerte cerebral. Sin embargo, según el Dr. Parnia, “hasta que esto sucede, pueden pasar horas desde que el corazón deja de funcionar”.
Fuente: European Resuscitation Council / Muy Interesante
¿La consciencia se “apaga” por completo en el cerebro cuando el cuerpo muere? Esa es la creencia común, pero una investigación liderada por equipo científicos de la Escuela de Medicina NYU de Nueva York, Estados Unidos, plantea evidencias que desafían dichos conceptos.
El Dr. Sam Parnia, director de cuidados intensivos, asegura que las personas “saben de inmediato que han muerto”, dado que su consciencia aún se mantiene en funcionamiento después de que el cuerpo dejó de emitir señales de vida.
La investigación denominada “AWAreness durante la reanimación: un estudio prospectivo” fue liderada por Parnia y llegó a dicha conclusión después de analizar a pacientes que sufrieron un paro cardiaco. Ellos, técnicamente, murieron por un breve lapso, pero fueron reanimados con éxito poco después.
Según su testimonio, los pacientes tenían consciencia de las conversaciones completas y también podían ver las cosas que sucedían a su alrededor, incluso después de haber sido declarados como fallecidos, revela la investigación médica, a la que puedes acceder a través de este enlace.
En términos médicos, la hora de la muerte se define como el momento en el que el corazón deja de latir y, por lo tanto, el flujo de sangre deja de fluir hacia el cerebro.
Sin embargo, el estudio liderado por Parnia sugiere que aún después de la muerte, se produce un impulso de energía en el cerebro. Y ello es lo que permite que los ‘fallecidos’ aún reciban información de su entorno.
Ya en el 2013, investigadores de la Universidad de Michigan observaron las señales eléctricas dentro de las cerebros de nueve ratas anestesiadas después de haber sido inducidas a un ataque cardiaco.
Poco después de la muerte clínica de los roedores, los investigadores observaron patrones de actividad en el cerebro relacionados con un estado de “hiper alerta”.
Acerca del estudio sobre el cerebro:
Los procesos cognitivos durante el paro cardiaco se investigaron a través de un estudio observacional multicéntrico de 4 años utilizando un sistema de entrevista cuantitativa y cualitativa de tres etapas.
A fin de probar objetivamente la precisión de las afirmaciones de consciencia visual y auditiva se examinó a los pacientes mediante pruebas específicas.
Así, el primer aspecto a tener en cuenta fue el conocimiento del evento, luego los recuerdos durante el paro cardiaco.
Entre los 2060 casos de paro cardiaco analizados, 140 sobrevivientes señalaron que fueron conscientes de que eran víctimas de un paro. Y de ellos, solo los cerebros de 101 de ellos tuvo recuerdos del hecho durante su padecimiento del corazón.
Estos últimos revelaron que tuvieron 7 temas cognitivos comunes: miedo, animales/plantas, luz brillante, violencia, persecución, deja vu y familia.
Ya el 2% de ellos describió que tienen recuerdos explícitos de “ver” y “escuchar” eventos reales relacionados con su reanimación.
¿Qué le ocurre al cerebro al morir?
Durante un ataque cardiaco, una arteria obstruida impide que la sangre llegue a una parte del corazón, lo que puede causar que esa sección muera, aunque el corazón siga latiendo. Poco después, las señales eléctricas que controlan la acción de bombeo del corazón se ven interrumpidas, el corazón deja de latir y la muerte ocurre.
La ‘parte pensante’ del cerebro, el córtex cerebral también baja su actividad de manera instantánea, lo que significa que no se producen ondas cerebrales unos 20 segundos, según lo que se observa en un monitor.
Esta primera reacción inicia una cadena de procesos celulares que resultan en la muerte cerebral. Sin embargo, según el Dr. Parnia, “hasta que esto sucede, pueden pasar horas desde que el corazón deja de funcionar”.
Fuente: European Resuscitation Council / Muy Interesante
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






