Este es el texto del tercer mensaje que la Virgen en Fátima, en 1917 da al mundo y quizás hoy más que nunca sea más vigente que nunca este mensaje del cielo a la Tierra, que dice:
"No temas, querida pequeña, soy La Madre de Dios que te habla y te pide hacer público el presente Mensaje para el mundo entero. Al hacerlo, encontrarás fuertes resistencias. Escucha y presta atención a lo que te digo: Los hombres deben enmendarse. Con humildes súplicas deben pedir perdón por los pecados cometidos y de los que pudieran cometer. Deseabas que yo te dé un signo, para que cada uno acepte las palabras que digo por medio de ti al género humano. Has visto el prodigio del sol y todos, creyentes, incrédulos, campesinos, ciudadanos, sabios, periodistas, laicos, sacerdotes, todos lo han visto.
Y ahora, proclama en mi nombre: un gran castigo caerá sobre todo el género humano, no hoy ni mañana, mas sí en la 2ª mitad de este siglo XX, se lo había revelado ya a los niños Melania y Máximo en La Salette y hoy te lo repito a ti, porque el género humano ha pecado y pisoteado el Don que se le había dado, en ninguna parte del mundo hay orden y Satanás reina en los más altos puestos determinando el desarrollo de los acontecimientos, y conseguirá efectivamente introducirse en la cumbre de la Iglesia, donde conseguirá seducir el espíritu de los grandes científicos que inventan las armas con las cuales será posible destruir, en pocos minutos, gran parte de la humanidad. Tendrá autoridad sobre los poderosos que gobiernan los pueblos, y los instigará a fabricar enormes cantidades de armas, y si la humanidad no sabe oponerse a ello, estaré obligada a dejar libre el Brazo de mi Hijo.
Entonces, verás como Dios castigará a toda la humanidad, peor que cuando el diluvio. Vendrá el tiempo de los tiempos, y el fin de todos los fines. Si la humanidad no se convierte, y si todo sigue como hasta ahora -o aún peor, se agrava- los grandes y poderosos perecerán junto a los pequeños y débiles; también a la Iglesia le vendrá el tiempo de sus más grandes pruebas: cardenales se opondrán a cardenales, obispos a obispos; Satanás andará en medio de sus filas, y en Roma habrá cambios: aquello que esté podrido, caerá, y lo que caiga no se levantará más. La Iglesia estará ofuscada y el mundo descompuesto de terror. Tiempo vendrá en que ningún rey, emperador, cardenal u obispo espere a Aquel que, sin embargo, vendrá a castigar según los designios de mi Padre, una gran guerra se desencadenará en la 2ª mitad del siglo XX.
Fuego y humo caerá del cielo, las aguas de los océanos se convertirán en vapor, su espuma se alzará transformando y sumergiéndolo todo, millones y millones de hombres perecerán de hora en hora, y aquellos que queden con vida envidiarán a los muertos; sobre cualquier parte donde se vuelva la vista habrá angustia, miseria y ruina en todos los países ¿Ves?.
El tiempo se acerca cada vez más, y el abismo se ensancha sin esperanza. Los buenos perecerán junto a los malos, los grandes con los pequeños, los Príncipes de la Iglesia con sus fieles y los reyes con sus pueblos. Habrá muerte por todas partes a causa de los errores cometidos por los insensatos y por los partidarios de Satanás, el cual entonces -y solamente entonces- reinará sobre el mundo; por último, cuando los que hayan sobrevivido a todo lo sucedido estén aún con vida, proclamarán nuevamente a Dios y su Gloria, y le servirán como en un tiempo, cuando el mundo no estaba así de pervertido. Ve pequeña mía, y proclámalo, yo a tal fin estaré siempre a tu lado para ayudarte".
Este es el profundo y duro texto del 3º mensaje dado por la Virgen María en su aparición en Fátima, que fuera dado a Sor Lucía, quien todavía vive, y según la predicción de María ella (Sor Lucía) estaría presente para observar y confirmar que todo esto se cumplirá. Un mensaje durísimo que está dado al mundo, un mundo que incrementa su maldad, tal como la Virgen lo profetizó. Un mundo en donde los científicos inventan armas cada vez más poderosas y más poderosas, capaces de destruir a millones de seres humanos minuto a minuto. Un mundo en donde aún la corrupción se ha metido en las filas de la Iglesia, "donde habrá cambios"... textuales palabras del tercer mensaje de la Virgen María en Fátima.
jueves, 30 de agosto de 2018
Religión y extraterrestres, qué hay más allá de la creencia
¿Qué pueden tener en común la religión con los alienígenas? ¿Crees que puede haber vida fuera de la Tierra? Desde la civilización antigua, estas preguntas están sobre la mesa, porque fueron ellos los que ya se empezaron a cuestionar este tema desde la primera vez que miraron las estrellas. Pues bien, la respuesta dependía de sus propias creencias. Veamos hoy qué hay en común entre religión y extraterrestres.
Y es que el modo de entender el significado de la vida depende de las diferentes religiones. También en este sentido merece la pena ver qué cosas son posibles, o no, algo que está determinado por los dogmas de dichas religiones.
Iglesia Católica e Iglesia Ortodoxa
El Vaticano tiene su propio observatorio, y ellos ya han dejado claro que estarían abiertos a la existencia de la vida extraterrestre desde hace bastante tiempo. Aseguran que el simple hecho de creer en la existencia de vida fuera de la Tierra no sería incompatible con las creencias católicas. Eso sí, el conjunto de la institución en sí admite la posibilidad de vida alienígena, pero estos no serían seres como los humanos, sino que serían menos avanzados y muy serviles.
La Iglesia Católica Ortodoxa es todavía más cerrada con respecto a la existencia de alienígenas.
Judaísmo
El judaísmo en su libro sagrado, la Torah, ya plantea la posibilidad de la existencia de vida extraterreste. En concreto, dice que “si bien existen estrellas más allá de la que ilumina la Tierra, todo lo que está creado en el universo existe solo con el propósito de servir al hombre, ya sea física o espiritualmente”.
Para ellos, mientras que Dios creó la Tierra y a sus criaturas con el objetivo de servir a los humanos, existiría también la posibilidad de que nuevas generaciones humanas vivieran en nuevas tierras aún no descubiertas para asegurar su existencia.
Islam
El Corán es el libro sagrado en una religión como el Islam. Pues bien, en este libro sí se habla de la posibilidad de que haya vida fuera de la Tierra, aunque esta vida respondería al poder y guía de Alá. Los alienígenas de los que se habla no tendrían religión musulmana, y vivirían en mundos paralelos guiados por su propio profeta.
Los mormones
La posición de los mormones es la más abierta respecto a la creencia de que podría existir vida extraterrestre. Ellos consideran que sí existe, pero que el ser humano todavía no la ha encontrado. Para ellos, estos seres que habitan planetas desconocidos serían sensibles y de un marcado pensamiento racional. Esta religión sí ha dejado clara y sin lugar a dudas su posición al respecto.
Hinduismo y budismo
Las religiones con base en el Oriente, como el hinduismo y el budismo, y que no tienen un libro sagrado claro, tienen unas bases bastante más abiertas, especialmente en determinados aspectos como la reencarnación y el karma. Por ello, no es de extrañar que precisamente los hinduistas y budistas sean quizá los menos escépticos acerca de la existencia de extraterrestre.
Para el hinduismo, es totalmente posible la existencia de criaturas que vengan de fuera de este planeta. Para ellos, las personas están ordenadas de acuerdo a castas, así que tendrían que ver a cuál pertenecen estos seres, si son inferiores o superiores a los humanos.
Por lo que respecta al budismo, decir que en este sentido tienen una creencia mucho menos estructurada, y no se queda solo en la Tierra. Para ellos, su dogma puede aplicarse a cualquier universo, así que aquí es donde entraría su postura con respecto a la vida alienígena, a los seres conocidos o no. Es decir, religión y extraterrestres son totalmente compatibles.
Tengas la religión que tengas, eres libre de tener tus propias creencias y, si bien las personas religiosas son menos propensas a aceptar la existencia de vida inteligente fuera del planeta, siguen teniendo libertad para ir aceptando lo que la ciencia descubre. Así que religión y extraterrestres no están reñidos en absoluto.
Y es que el modo de entender el significado de la vida depende de las diferentes religiones. También en este sentido merece la pena ver qué cosas son posibles, o no, algo que está determinado por los dogmas de dichas religiones.
Iglesia Católica e Iglesia Ortodoxa
El Vaticano tiene su propio observatorio, y ellos ya han dejado claro que estarían abiertos a la existencia de la vida extraterrestre desde hace bastante tiempo. Aseguran que el simple hecho de creer en la existencia de vida fuera de la Tierra no sería incompatible con las creencias católicas. Eso sí, el conjunto de la institución en sí admite la posibilidad de vida alienígena, pero estos no serían seres como los humanos, sino que serían menos avanzados y muy serviles.
La Iglesia Católica Ortodoxa es todavía más cerrada con respecto a la existencia de alienígenas.
Judaísmo
El judaísmo en su libro sagrado, la Torah, ya plantea la posibilidad de la existencia de vida extraterreste. En concreto, dice que “si bien existen estrellas más allá de la que ilumina la Tierra, todo lo que está creado en el universo existe solo con el propósito de servir al hombre, ya sea física o espiritualmente”.
Para ellos, mientras que Dios creó la Tierra y a sus criaturas con el objetivo de servir a los humanos, existiría también la posibilidad de que nuevas generaciones humanas vivieran en nuevas tierras aún no descubiertas para asegurar su existencia.
Islam
El Corán es el libro sagrado en una religión como el Islam. Pues bien, en este libro sí se habla de la posibilidad de que haya vida fuera de la Tierra, aunque esta vida respondería al poder y guía de Alá. Los alienígenas de los que se habla no tendrían religión musulmana, y vivirían en mundos paralelos guiados por su propio profeta.
Los mormones
La posición de los mormones es la más abierta respecto a la creencia de que podría existir vida extraterrestre. Ellos consideran que sí existe, pero que el ser humano todavía no la ha encontrado. Para ellos, estos seres que habitan planetas desconocidos serían sensibles y de un marcado pensamiento racional. Esta religión sí ha dejado clara y sin lugar a dudas su posición al respecto.
Hinduismo y budismo
Las religiones con base en el Oriente, como el hinduismo y el budismo, y que no tienen un libro sagrado claro, tienen unas bases bastante más abiertas, especialmente en determinados aspectos como la reencarnación y el karma. Por ello, no es de extrañar que precisamente los hinduistas y budistas sean quizá los menos escépticos acerca de la existencia de extraterrestre.
Para el hinduismo, es totalmente posible la existencia de criaturas que vengan de fuera de este planeta. Para ellos, las personas están ordenadas de acuerdo a castas, así que tendrían que ver a cuál pertenecen estos seres, si son inferiores o superiores a los humanos.
Por lo que respecta al budismo, decir que en este sentido tienen una creencia mucho menos estructurada, y no se queda solo en la Tierra. Para ellos, su dogma puede aplicarse a cualquier universo, así que aquí es donde entraría su postura con respecto a la vida alienígena, a los seres conocidos o no. Es decir, religión y extraterrestres son totalmente compatibles.
Tengas la religión que tengas, eres libre de tener tus propias creencias y, si bien las personas religiosas son menos propensas a aceptar la existencia de vida inteligente fuera del planeta, siguen teniendo libertad para ir aceptando lo que la ciencia descubre. Así que religión y extraterrestres no están reñidos en absoluto.
viernes, 24 de agosto de 2018
LA FRASE:
"Un ser humano es parte de un todo, llamado por nosotros el “universo”, una parte limitada en tiempo y espacio. Se experimenta a sí mismo, a sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Este engaño es una especie de prisión para nosotros, restringiéndonos a nuestros deseos personales y afecto por algunas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza".
Ramana Maharshi
Ramana Maharshi
El viaje interior: un viaje de autodescubrimiento
El viaje interior es un viaje de auto descubrimiento. No es un viaje físico, sino espiritual, donde se ha de mirar hacia dentro de uno mismo.
Para realizar este viaje pueden utilizarse como guía ciertos mapas. El viajero, o “peregrino”, como se le llama habitualmente a quien emprende un viaje interior hacia un objetivo de autoconocimiento, puede basarse en enseñanzas y experiencias de otras personas.
Sin embargo, cada peregrino irá trazando su propio mapa, el que no tendrá un recorrido lineal, pues en este camino siempre hay retrocesos, círculos y obstáculos que le impiden avanzar y que en ocasiones vuelven al punto de partida.
Los obstáculos del peregrino en su viaje interior:
En la literatura, existen muchas historias de viajes heroicos y comúnmente estas historias tienen un sentido de viaje espiritual. El héroe emprende un camino que lo llevará a descubrirse a sí mismo. En él, tropezará con obstáculos que pondrán a prueba su fortaleza.
Por lo general, la moraleja de estas historias es la importancia de saber aceptar las propias debilidades, de ser consciente de que el viaje es para fortalecerse, madurar, crecer. Un viaje nunca está exento de riesgos, pero el objetivo más importante no es no cometer errores, sino aprender de ellos.
Esa constancia, el no cejar ante las dificultades, es lo que produce las transformaciones y permite al héroe de la historia resolver los conflictos (internos). Es cuando logra comprender y eso lo conduce a continuar en el buen camino.
Este estado comúnmente suele ser una “liberación”. Es comprender por qué sucede lo que sucede, es reconocer nuestra unidad con el Universo y cómo somos quienes construimos nuestro propio destino.
Maestros para emprender un viaje de autoconocimiento:
Un viaje de autoconocimento se debe emprender bajo la guía de un maestro. Esto no quiere decir que el ser humano no tenga las herramientas para hacerlo por sí mismo. Hay que recordar que esta transformación es interior y que depende de cada cual.
Este maestro puede ser una persona, pero también se considera un maestro a los autores que ya han fallecido y que nos han dejado sus enseñanzas. Leer es una forma de seguir un camino autodidacta, con la guía de grandes maestros.
Es decir, una persona puede iniciar un viaje de autoconocimiento sin salir de su apartamento en el centro de una gran ciudad. El viaje interior ha sido descrito por místicos en base a muy diversas tradiciones ancestrales, así como estudiosos, filósofos y psicoterapeutas de múltiples escuelas.
En este viaje hacia el interior es fundamental mantener la actitud correcta. El trabajar para mantener esa consciencia consiste en meditar, tener una actitud contemplativa, leer a los maestros u orar. Los medios para ello son una decisión personal, pero el objetivo en todos los casos es adquirir una mayor consciencia.
La meditación es una buena forma de no perder el rumbo en el camino y es una herramienta que permite concentrarse en lo esencial. Ya de por sí la meditación es un viaje interior hacia el autoconocimiento.
Hay quienes optan por iniciarse en un viaje interior identificándose con alguna religión. Este es también un camino hacia una mayor consciencia. Los preceptos de todas las religiones coinciden en seguir un camino hacia el despertar espiritual.
No obstante, sin importar la forma que una persona elija seguir un viaje interior, siempre debe vivirlo en primera persona. Este es un viaje que uno debe emprender solo y requiere de valentía y también de compromiso.
Porque no es suficiente con saber cómo se debe recorrer ese camino. También hay que comprometerse a vivir de acuerdo a esa nueva verdad, a esos nuevos conocimientos o experiencias.
Para realizar este viaje pueden utilizarse como guía ciertos mapas. El viajero, o “peregrino”, como se le llama habitualmente a quien emprende un viaje interior hacia un objetivo de autoconocimiento, puede basarse en enseñanzas y experiencias de otras personas.
Sin embargo, cada peregrino irá trazando su propio mapa, el que no tendrá un recorrido lineal, pues en este camino siempre hay retrocesos, círculos y obstáculos que le impiden avanzar y que en ocasiones vuelven al punto de partida.
Los obstáculos del peregrino en su viaje interior:
En la literatura, existen muchas historias de viajes heroicos y comúnmente estas historias tienen un sentido de viaje espiritual. El héroe emprende un camino que lo llevará a descubrirse a sí mismo. En él, tropezará con obstáculos que pondrán a prueba su fortaleza.
Por lo general, la moraleja de estas historias es la importancia de saber aceptar las propias debilidades, de ser consciente de que el viaje es para fortalecerse, madurar, crecer. Un viaje nunca está exento de riesgos, pero el objetivo más importante no es no cometer errores, sino aprender de ellos.
Esa constancia, el no cejar ante las dificultades, es lo que produce las transformaciones y permite al héroe de la historia resolver los conflictos (internos). Es cuando logra comprender y eso lo conduce a continuar en el buen camino.
Este estado comúnmente suele ser una “liberación”. Es comprender por qué sucede lo que sucede, es reconocer nuestra unidad con el Universo y cómo somos quienes construimos nuestro propio destino.
Maestros para emprender un viaje de autoconocimiento:
Un viaje de autoconocimento se debe emprender bajo la guía de un maestro. Esto no quiere decir que el ser humano no tenga las herramientas para hacerlo por sí mismo. Hay que recordar que esta transformación es interior y que depende de cada cual.
Este maestro puede ser una persona, pero también se considera un maestro a los autores que ya han fallecido y que nos han dejado sus enseñanzas. Leer es una forma de seguir un camino autodidacta, con la guía de grandes maestros.
Es decir, una persona puede iniciar un viaje de autoconocimiento sin salir de su apartamento en el centro de una gran ciudad. El viaje interior ha sido descrito por místicos en base a muy diversas tradiciones ancestrales, así como estudiosos, filósofos y psicoterapeutas de múltiples escuelas.
En este viaje hacia el interior es fundamental mantener la actitud correcta. El trabajar para mantener esa consciencia consiste en meditar, tener una actitud contemplativa, leer a los maestros u orar. Los medios para ello son una decisión personal, pero el objetivo en todos los casos es adquirir una mayor consciencia.
La meditación es una buena forma de no perder el rumbo en el camino y es una herramienta que permite concentrarse en lo esencial. Ya de por sí la meditación es un viaje interior hacia el autoconocimiento.
Hay quienes optan por iniciarse en un viaje interior identificándose con alguna religión. Este es también un camino hacia una mayor consciencia. Los preceptos de todas las religiones coinciden en seguir un camino hacia el despertar espiritual.
No obstante, sin importar la forma que una persona elija seguir un viaje interior, siempre debe vivirlo en primera persona. Este es un viaje que uno debe emprender solo y requiere de valentía y también de compromiso.
Porque no es suficiente con saber cómo se debe recorrer ese camino. También hay que comprometerse a vivir de acuerdo a esa nueva verdad, a esos nuevos conocimientos o experiencias.
lunes, 20 de agosto de 2018
Neurocientíficos presentan en la ONU pruebas de la «vida después de la muerte»
Dr. Bruce Greyson, Profesor Emérito de Psiquiatría y Ciencias Neurocomportamentales de la Universidad de Virginia considerado uno de los "padres" de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) presentó en las Naciones Unidas casos documentados de individuos que estaban clínicamente muertos (sin mostrar actividad cerebral) y que, sin embargo, fueron capaces de describir cosas que eran imposibles en ese estado. El Dr. Greyson postula no se puede desacreditar algo sólo porque no podamos explicarlo a través de medios materialistas. El simple hecho de que la "conciencia" misma es una "cosa" no-física es difícil de comprender para algunos científicos.
Aunque la ciencia todavía no ha demostrado con absoluta certeza que la conciencia existe separadamente de nuestros órganos físicos, hay muchas pruebas (tanto anecdóticas como científicas) que indican que la conciencia es algo completamente separado - que continúa incluso después de haber muerto, que Es y puede ser una "cosa" separada del cerebro. Parece que hay mucha consistencia cuando se trata de estudios que han examinado este tema. Nuevos hallazgos dentro de este campo están cambiando rápidamente cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo físico.
En 2001, la revista médica internacional, The Lancet, publicó un estudio de 13 años sobre Experiencias Cercanas a la Muerte.
Todos los pacientes analizados –añade- tenían paro cardiaco y estaban clínicamente muertos, inconscientes como resultado del suministro insuficiente de sangre al cerebro. En esas circunstancias, el EEG (una medida de la actividad eléctrica del cerebro) se vuelve plano, y si la reanimación (RCP) no se inicia en 5-10 minutos, se hace daño irreparable al cerebro y el paciente va a morir "
Un total de 344 pacientes fueron monitoreados por el equipo de investigadores, y un asombroso 18 por ciento de ellos tenían algún tipo de memoria de cuando estaban muertos, o inconsciente (sin actividad cerebral), y 12 por ciento (1 de cada 8) había Una experiencia muy fuerte y "profunda". Tenga en cuenta que estas experiencias se han producido cuando no hay actividad eléctrica en el cerebro después de un paro cardiaco.
El estudio procede de la Universidad de Southampton, donde los científicos encontraron pruebas de que la conciencia puede continuar por lo menos varios minutos después de la muerte. En el mundo científico esto se pensaba que era imposible. El estudio de experiencias de muerte cercana más grande del mundo fue publicado en la revista Resuscitation.
"En 2008, se inició un estudio a gran escala en el que participaron 2060 pacientes de 15 hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Austria. El estudio AWARE (AWAreness during REsuscitation), patrocinado por la Universidad de Southampton en el Reino Unido, examinó la amplia gama de experiencias mentales en relación con la muerte. Los investigadores también probaron la validez de experiencias conscientes usando marcadores objetivos por primera vez en un estudio grande para determinar si los relatos de conciencia, compatibles con las experiencias fuera del cuerpo (EFC), corresponden con eventos reales o alucinatorios."
Este tipo de fenómeno no sólo se ha registrado mirando ECM, sino también con estudios en el ámbito de la parapsicología. Un estudio en particular que se relacionó más con este tema, que abarca más de dos décadas, fue realizado por investigadores de la Universidad de Stanford en conjunto con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en un "programa de visualización remota" según puso de manifiesto material desclasificado recientemente por el FBI.
Aunque la ciencia todavía no ha demostrado con absoluta certeza que la conciencia existe separadamente de nuestros órganos físicos, hay muchas pruebas (tanto anecdóticas como científicas) que indican que la conciencia es algo completamente separado - que continúa incluso después de haber muerto, que Es y puede ser una "cosa" separada del cerebro. Parece que hay mucha consistencia cuando se trata de estudios que han examinado este tema. Nuevos hallazgos dentro de este campo están cambiando rápidamente cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo físico.
En 2001, la revista médica internacional, The Lancet, publicó un estudio de 13 años sobre Experiencias Cercanas a la Muerte.
Todos los pacientes analizados –añade- tenían paro cardiaco y estaban clínicamente muertos, inconscientes como resultado del suministro insuficiente de sangre al cerebro. En esas circunstancias, el EEG (una medida de la actividad eléctrica del cerebro) se vuelve plano, y si la reanimación (RCP) no se inicia en 5-10 minutos, se hace daño irreparable al cerebro y el paciente va a morir "
Un total de 344 pacientes fueron monitoreados por el equipo de investigadores, y un asombroso 18 por ciento de ellos tenían algún tipo de memoria de cuando estaban muertos, o inconsciente (sin actividad cerebral), y 12 por ciento (1 de cada 8) había Una experiencia muy fuerte y "profunda". Tenga en cuenta que estas experiencias se han producido cuando no hay actividad eléctrica en el cerebro después de un paro cardiaco.
El estudio procede de la Universidad de Southampton, donde los científicos encontraron pruebas de que la conciencia puede continuar por lo menos varios minutos después de la muerte. En el mundo científico esto se pensaba que era imposible. El estudio de experiencias de muerte cercana más grande del mundo fue publicado en la revista Resuscitation.
"En 2008, se inició un estudio a gran escala en el que participaron 2060 pacientes de 15 hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Austria. El estudio AWARE (AWAreness during REsuscitation), patrocinado por la Universidad de Southampton en el Reino Unido, examinó la amplia gama de experiencias mentales en relación con la muerte. Los investigadores también probaron la validez de experiencias conscientes usando marcadores objetivos por primera vez en un estudio grande para determinar si los relatos de conciencia, compatibles con las experiencias fuera del cuerpo (EFC), corresponden con eventos reales o alucinatorios."
Este tipo de fenómeno no sólo se ha registrado mirando ECM, sino también con estudios en el ámbito de la parapsicología. Un estudio en particular que se relacionó más con este tema, que abarca más de dos décadas, fue realizado por investigadores de la Universidad de Stanford en conjunto con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en un "programa de visualización remota" según puso de manifiesto material desclasificado recientemente por el FBI.
jueves, 16 de agosto de 2018
LOS TÚNELES DE AMÉRICA (últ. parte)
A MÉXICO EN UNA HORA
A finales de los 40 del siglo pasado apareció un libro titulado Incidentes de un viaje a América Central, Chiapas y el Yucatán, escrito por el abogado norteamericano John Lloyd Stephens, que en misión diplomática visitó Guatemala en compañía de su amigo el artista Frederick Catherwood. Allí, en Santa Cruz del Quiché, un anciano sacerdote español le narró su visita, años atrás, a una zona situada al otro lado de la sierra y a cuatro días de camino en dirección a la frontera mexicana, que estaba habitada por una tribu de indios que permanecían aún en el estado original en que se hallaban antes de la conquista. En conferencia de prensa celebrada en New York tiempo después de la publicación del libro, añadió que, recabando más información por la zona, averiguó que dichos indios habían podido sobrevivir en su estado original gracias a que —siempre que aparecían tropas extrañas— se escondían bajo tierra, en un mundo subterráneo dotado de luz, cuyo secreto les fue legado en tiempos antiguos por los dioses que habitan bajo tierra. Y aportó su propio testimonio de haber comenzado a desandar un túnel debajo de uno de los edificios de Santa Cruz del Quiché, por el que en opinión de los indios antiguamente se llegaba en una hora a México.
EL TEMPLO DE LA LUNA
En octubre de 1985 tuve ocasión de acceder junto con Juan José Benítez, con los hermanos Vilchez y con mi buena amiga Gretchen Andersen —que, dicho sea de paso, nació al pie del monte Shasta en el que inicié este artículo— a un túnel excavado en el subsuelo de una finca situada en los montes de Costa Rica. Nos internamos en una gran cavidad que daba paso a un túnel artificial que descendía casi en vertical hacia las profundidades de aquel terreno. Los lugareños —que estaban desde hace años limpiando aquel túnel de la tierra y las piedras que lo taponaban— nos narraron su historia, afirmando que al final del mismo se halla el «templo de la Luna», un edificio sagrado, uno de los varios edificios expresamente construídos bajo tierra hace milenios por una raza desconocida, que de acuerdo con sus registros había construído una ciudad subterránea de más de 500 edificios.
LA BIBLIOTECA SECRETA
Y ya bastante más al Sur, me interné en 1986 en solitario en la intrincada selva que, en el Oriente amazónico ecuatoriano, me llevaría hasta la boca del sistema de túneles conocidos por Los Tayos —Tayu Wari en el idioma de los jívaros que los custodian—, en los que el etnólogo, buscador, aventurero y minero húngaro Janos Moricz había hallado años atrás, y después de buscarla por todo el subcontinente sudamericano, una auténtica biblioteca de planchas de metal. En ellas, estaba grabada con signos y escritura ideográfica la relación cronológica de la historia de la Humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos científicos de una civilización extinguida.
LAS CIUDADES SUBTERRÁNEAS DE LOS DIOSES
Por los testimonios recogidos, a partir de allí partían dos sendas subterráneas principales: una se dirigía al Este hacia la cuenca amazónica en territorio brasileño, y la otra se dirigía hacia el Sur, para discurrir por el subsuelo peruano hasta el Cuzco, el lago Titicaca en la frontera con Bolivia, y finalmente alcanzar la zona lindante a Arica, en el extremo norte de Chile.
De acuerdo por otra parte con las informaciones minuciosamente recogidas en Brasil por el periodista alemán Karl Brugger, con cuyo asesinato en la década de los 80 desaparecieron los documentos de su investigación, se hallarían en la cuenca alta del Amazonas diversas ciudades ocultas en la espesura, construídas por seres procedentes del espacio exterior en épocas remotas, y que conectarían con un sistema de trece ciudades ocultas en el interior de la cordillera de los Andes.
LOS REFUGIOS DE LOS INCAS
Enlazando con estos conocimientos, sabemos desde la época de la conquista que los nativos ocultaron sus enormes riquezas bajo el subsuelo, para evitar el saqueo de las tropas españolas. Todo parece indicar que utilizaron para ello los sistemas de subterráneos ya existentes desde muchísimo antes, construídos por una raza muy anterior a la inca, y a los que algunos de ellos tenían acceso gracias al legado de sus antepasados. Posiblemente, el desierto de Atacama en Chile sea el final del trayecto, en el extremo Sur.
Estamos hablando pues, al final del trayecto, de la zona que las tradiciones de los indios hopi citados al inicio de esta artículo —allá arriba en la Arizona norteamericana—, señalan como punto de arribada de sus antepasados cuando —ayudados por unos seres que dominaban tanto el secreto del vuelo como el de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas—, se vieron obligados a abandonar precipitadamente las tierras que ocupaban en lo que hoy es el océano Pacífico.
Pero la localización de las señales concretas —que existen—, el desciframiento adecuado de sus claves correctoras —que las hay—, así como la decisión de dar el paso comprometido al interior, es —como siempre sucede en todo buscador sincero— una labor tan comprometida como intransferible.(Fin)
A finales de los 40 del siglo pasado apareció un libro titulado Incidentes de un viaje a América Central, Chiapas y el Yucatán, escrito por el abogado norteamericano John Lloyd Stephens, que en misión diplomática visitó Guatemala en compañía de su amigo el artista Frederick Catherwood. Allí, en Santa Cruz del Quiché, un anciano sacerdote español le narró su visita, años atrás, a una zona situada al otro lado de la sierra y a cuatro días de camino en dirección a la frontera mexicana, que estaba habitada por una tribu de indios que permanecían aún en el estado original en que se hallaban antes de la conquista. En conferencia de prensa celebrada en New York tiempo después de la publicación del libro, añadió que, recabando más información por la zona, averiguó que dichos indios habían podido sobrevivir en su estado original gracias a que —siempre que aparecían tropas extrañas— se escondían bajo tierra, en un mundo subterráneo dotado de luz, cuyo secreto les fue legado en tiempos antiguos por los dioses que habitan bajo tierra. Y aportó su propio testimonio de haber comenzado a desandar un túnel debajo de uno de los edificios de Santa Cruz del Quiché, por el que en opinión de los indios antiguamente se llegaba en una hora a México.
EL TEMPLO DE LA LUNA
En octubre de 1985 tuve ocasión de acceder junto con Juan José Benítez, con los hermanos Vilchez y con mi buena amiga Gretchen Andersen —que, dicho sea de paso, nació al pie del monte Shasta en el que inicié este artículo— a un túnel excavado en el subsuelo de una finca situada en los montes de Costa Rica. Nos internamos en una gran cavidad que daba paso a un túnel artificial que descendía casi en vertical hacia las profundidades de aquel terreno. Los lugareños —que estaban desde hace años limpiando aquel túnel de la tierra y las piedras que lo taponaban— nos narraron su historia, afirmando que al final del mismo se halla el «templo de la Luna», un edificio sagrado, uno de los varios edificios expresamente construídos bajo tierra hace milenios por una raza desconocida, que de acuerdo con sus registros había construído una ciudad subterránea de más de 500 edificios.
LA BIBLIOTECA SECRETA
Y ya bastante más al Sur, me interné en 1986 en solitario en la intrincada selva que, en el Oriente amazónico ecuatoriano, me llevaría hasta la boca del sistema de túneles conocidos por Los Tayos —Tayu Wari en el idioma de los jívaros que los custodian—, en los que el etnólogo, buscador, aventurero y minero húngaro Janos Moricz había hallado años atrás, y después de buscarla por todo el subcontinente sudamericano, una auténtica biblioteca de planchas de metal. En ellas, estaba grabada con signos y escritura ideográfica la relación cronológica de la historia de la Humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos científicos de una civilización extinguida.
LAS CIUDADES SUBTERRÁNEAS DE LOS DIOSES
Por los testimonios recogidos, a partir de allí partían dos sendas subterráneas principales: una se dirigía al Este hacia la cuenca amazónica en territorio brasileño, y la otra se dirigía hacia el Sur, para discurrir por el subsuelo peruano hasta el Cuzco, el lago Titicaca en la frontera con Bolivia, y finalmente alcanzar la zona lindante a Arica, en el extremo norte de Chile.
De acuerdo por otra parte con las informaciones minuciosamente recogidas en Brasil por el periodista alemán Karl Brugger, con cuyo asesinato en la década de los 80 desaparecieron los documentos de su investigación, se hallarían en la cuenca alta del Amazonas diversas ciudades ocultas en la espesura, construídas por seres procedentes del espacio exterior en épocas remotas, y que conectarían con un sistema de trece ciudades ocultas en el interior de la cordillera de los Andes.
LOS REFUGIOS DE LOS INCAS
Enlazando con estos conocimientos, sabemos desde la época de la conquista que los nativos ocultaron sus enormes riquezas bajo el subsuelo, para evitar el saqueo de las tropas españolas. Todo parece indicar que utilizaron para ello los sistemas de subterráneos ya existentes desde muchísimo antes, construídos por una raza muy anterior a la inca, y a los que algunos de ellos tenían acceso gracias al legado de sus antepasados. Posiblemente, el desierto de Atacama en Chile sea el final del trayecto, en el extremo Sur.
Estamos hablando pues, al final del trayecto, de la zona que las tradiciones de los indios hopi citados al inicio de esta artículo —allá arriba en la Arizona norteamericana—, señalan como punto de arribada de sus antepasados cuando —ayudados por unos seres que dominaban tanto el secreto del vuelo como el de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas—, se vieron obligados a abandonar precipitadamente las tierras que ocupaban en lo que hoy es el océano Pacífico.
Pero la localización de las señales concretas —que existen—, el desciframiento adecuado de sus claves correctoras —que las hay—, así como la decisión de dar el paso comprometido al interior, es —como siempre sucede en todo buscador sincero— una labor tan comprometida como intransferible.(Fin)
SI ME VOY ANTES QUE TÚ
Si me voy antes que tú, no llores por mí ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos. No me busques entre los muertos, en donde nunca estuvimos, encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido, si tú y yo no nos hubiésemos conocido. Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos: en nuestros hijos por supuesto, pero también en el sudor compartido tanto en el trabajo como en el placer y en las lágrimas que intercambiamos. Y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado (sin ellos, ni nosotros notarlo) algo de ti y algo de mí. También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados, serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles sino humanos. No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros. No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos. Y vive. Vive creando cada día y más que antes. Porque yo no sé cómo, pero estoy seguro que desde mi otra presencia yo también estaré creando junto a ti, y será precisamente en ese acto de traer algo que no estaba, donde nos habremos encontrado. Sin entenderlo muy bien, pero así, como los granos de trigo que no entienden que su compañero muerto en el campo ha dado vida a muchos nuevos compañeros. Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la eternidad, muchos puedan decir de nosotros: si no nos hubiesen amado, el mundo estaría más triste. Autor Desconocido
lunes, 13 de agosto de 2018
La Frase:
"Educad a los niños y no será necesario
castigar a los hombres".
Pitágoras (569 a.C. -475 a.C.).
Filósofo y matemático griego
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