viernes, 4 de agosto de 2017

Ya nos comimos la Tierra


El 2 de agosto, habremos consumido todos los recursos que el planeta tenía para entregarnos durante este año. Esto es lo que se desprende de combinar los indicadores de biocapacidad (lo que el planeta puede producir) y el de huella ecológica (lo que la humanidad consume).

Hace ya varias décadas que los humanos consumimos cada año más que lo que la Tierra es capaz de regenerar anualmente. Pero cada año, la fecha del “exceso” –el día del calendario que alcanzamos a consumir los recursos disponibles– se adelanta. En la década de 1970 se llegaba a este límite sobre los últimos días de octubre; pero este año, ese día será mañana. Al finalizar 2017 habremos consumido 60% más que lo que el planeta tiene para darnos. En 2030 necesitaremos dos planetas para sobrevivir.

Pero no habrá dos planetas para nosotros. Como cuando el cuerpo humano deja de recibir alimentación y comienza a consumir sus propios músculos, así estamos destruyendo la capacidad de regeneración del planeta. Nos estamos almorzando el tejido planetario.

La causa de esta autofagia es la ideología del crecimiento económico. El orden social que hemos construido necesita una economía que cada año produzca un poco más que el anterior, trazando lo que en matemáticas se conoce como función exponencial: una curva que tiende a infinito.

Sin embargo, nada puede tender razonablemente al infinito dentro de una biosfera que es finita. Esto es lo que desde hace varias décadas se conoce como los “límites del crecimiento”. En 1972, un famoso estudio elaborado por el Club de Roma dibujó estas funciones de crecimiento exponencial y concluyó que la civilización colapsaría en 2030. Más allá de los varios cuestionamientos que el informe tuvo y tiene, lo cierto es que las trayectorias previstas de los indicadores de aquel trabajo están siguiendo las curvas proyectadas.

Para la izquierda latinoamericana el informe del Club de Roma fue parte de una estrategia de los países desarrollados para limitar el desarrollo de los países pobres. Así que se propuso un informe alternativo. Este se conoció en 1975 como Modelo Mundial Latinoamericano y, entre otras cosas, afirmaba que el crecimiento económico y el desarrollo eran posibles para la región apelando a soluciones como la energía nuclear y la deforestación de la Amazonia para cultivar alimentos.

Ni el norte ni el sur, ni los países ricos ni los países pobres, están dispuestos a bajarse de la exponencial y autodestructiva curva del crecimiento. Los países más pobres, en vías de desarrollo, periféricos o como se les quiera llamar, corren tras el objetivo de transformarse en países desarrollados; es decir, tener sus mismos niveles de producción, consumo y confort. Y no dejan de culpar a estos últimos por ser los responsables del descalabro ecológico del planeta. Las víctimas de hoy tratan desesperadamente de ser los victimarios del mañana.

Pero la salida de la pobreza por la vía del crecimiento económico en nuestra realidad actual tiene una única estrategia: el “derrame”. Es decir, los ricos se harán cada vez más ricos, pero por el derrame que genera el consumo en la riqueza, los pobres saldrán de pobres.

Esta sesuda teoría económica, sostenida bastante acríticamente durante décadas, tuvo su mejor expresión en boca del entonces presidente José Mujica y su proverbial verborragia. En momentos en que se estaban por vender unos terrenos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en Rocha, defendió su idea aplicando la teoría del derrame: “Es una hermosa costa atlántica y hay que rematarla en pedazos. Eso vale en pila: van a venir turistas, van a hacer casas, y el pobrerío de la zona les va a cuidar el jardincito, les va a cuidar la casa y ahí van viviendo”. Para el ex presidente, aquellos eran campos “yermos”, “improductivos”, lo mismo que sostuvieron los intelectuales latinoamericanos en su modelo global de 1975 respecto de la selva amazónica.

El crecimiento requiere inversiones, y las inversiones necesitan ser atraídas. Siguiendo el ejemplo de Mujica, para lograr el desarrollo de la zona seguramente haya que tener algunas consideraciones hacia los previsibles turistas inversores. Por ejemplo, construir algunas carreteras para llegar hasta el lugar, ofrecer algunos incentivos fiscales, reducir algunos costos. Es decir, darles a los ricos ciertas garantías de que podrán seguir siendo ricos para que puedan derramar hacia los pobres. Salir de la pobreza por la vía del derrame es seguir alimentando el consumo depredador de la riqueza para que los demás “vayan viviendo”.

Un tercio de la población mundial vive aún bajo la línea de pobreza. Superar esa situación por la vía del crecimiento económico y el derrame significaría una presión insostenible para los músculos planetarios. Algo de esto fue lo que dijo el filósofo Noam Chomsky en su reciente visita a Montevideo. Según su visión, los países latinoamericanos son ricos, pero sus riquezas han sido destinadas al beneficio de un pequeño sector de la sociedad y de los inversores extranjeros, aun bajo gobiernos progresistas. La ideología del crecimiento económico no respeta derechas o izquierdas.

Es tiempo de pensar la pobreza desde otras perspectivas. Por un lado, no considerar sólo la pobreza material de la sociedad. Hay varias “pobrezas”, y no todas se solucionan con bienes materiales. Pero, sobre todo, hay que pensar en estrategias de salida de la pobreza material que no dependan del crecimiento económico y del aumento del consumo general. Algunos deberán aumentar su riqueza, pero otros deberán disminuirla. No se puede combatir a la pobreza sin, a la vez, combatir la riqueza. No, al menos, al nivel de consumo al que hemos llegado el día de hoy, en el cual ya nos hemos comido la Tierra.
(Gerardo Nonty sociologo, La Diaria)

LAS SIERRAS DEL RONCADOR

En el inmenso estado brasileño de Mato Grosso, se esconde un enigma de proporciones similares a la geografía selvática que enfrentamos: En la zona de las chapadas zonas bajas y pantanosas de las Sierras del Roncador, se hallaría el ingreso a un mundo perdido que se protege tras la impenetrable selva y las flechas de los aguerridos indios del Parque Xingú. Al dar un vistazo a este paisaje, es inevitable asociarlo con el enigma de Paititi en la jungla peruana, aun más al encontrar claros indicios que apuntan a una raza de seres superiores que vivirían en las entrañas de la tierra y que, por si fuera poco, estarían custodiando la "verdadera historia de la humanidad, su origen y misión".
Ya en 1925, el investigador George Lynch sostenía en la prestigiosa revista Science at Vie que en el Mato Grosso se hallaba el origen de todas las civilizaciones de occidente. Recordemos que ese mismo año, el Coronel inglés Percy Harrison Fawcett (medalla de oro de la Real Sociedad de Geografía de Inglaterra y jefe de la comisión encargada de delimitar las fronteras entre Perú y países vecinos) llevó a cabo una arriesgada expedición en pos de aquellas misteriosas selvas, de donde nunca más regresaría.
Fawcett iba en busca de una ciudad perdida, denominada "Z". Hasta hoy no se sabe qué ocurrió con el esquivo Coronel, que estaba acompañado aquel entonces por su hijo Jack (22) y el fotógrafo Raleigh Rimmel. Un detalle intrigante en torno a su desaparición en el Roncador fue revelado en 1952 por otro de sus hijos, Brian, quien afirmó que si su padre entró en la ciudad perdida que buscaba, la "gente" de allí no lo habría dejado salir... ¿Quiénes no lo habrían dejado salir?
Matalir-Araracanga sería la ciudad subterránea que genera aquellos "sonidos", aunque algunos místicos suponen que en verdad nos hallamos ante los Mantrans o cánticos sagrados de los intraterrestres del Mato Grosso.

martes, 1 de agosto de 2017

Menhires para dominar el clima

Los menhires son monumentos megalíticos consistentes en una piedra alargada y erecta con su base enterrada. Su nombre tiene origen francés y quiere decir «piedra larga». Solo en Europa los arqueólogos han catalogado decenas de miles, aunque se encuentran también en América, Asia, África y Oceanía. Algunos miden escasamente un metro de altura, pero otros superan los siete. Los hay rústicos, sin tallar, y grabados con distintos motivos, como figuras de dioses.
Bajo algunos de estos monumentos pétreos se han encontrado restos de enterramientos humanos, pero de momento su verdadera función sigue siendo un enigma. Lo que parece claro es que diferentes pueblos asociaron su forma fálica con la fertilidad. Es así que en el sur de Francia algunos menhires eran utilizados para diferentes rituales relacionados con la capacidad de tener descendencia. No obstante, determinados autores sospechan que en realidad nuestros antepasados los empleaban a modo de elementos dominadores del clima en su entorno. Por ejemplo, el periodista francés Louis Charpentier sugiere en su libro Los gigantes y el misterio de los orígenes que los menhires son una suerte de agujas de acupuntura del planeta, colocadas por una antigua civilización para mantener la estabilidad telúrica y cuya presencia todavía hoy beneficia a los campos donde se encuentran esta clase de monumentos pétreos.
Para apoyar su teoría, cita dos testimonios de campesinos, uno de Marruecos y otro el centro de Francia, que conservaban las piedras en sus terrenos. «No sé si es por la piedra; sea como fuere, lo cierto es que constituye mi mejor prado, y los que más se benefician de él son los animales –cita Charpentier a un campesino galo–. Si yo supiera hacerlo, colocaría otras en los demás prados. A despecho de lo que se diga, los que pusieron ahí esa piedra, tuvieron una idea original. Quizás eran más listos de lo que creemos…». Asimismo, Charpentier destaca que un labrador marroquí estaba convencido de que los menhires de su campo «los colocó Alá», y que si los retiraba, «la tierra se quedaría seca».
Para defender su teoría, el periodista alude al Mont Saint-Michel, una pequeña comuna en el oeste de Francia, situada sobre un promontorio rocoso de una isla mareal. Según Charpentier, la retirada de los megalitos de la isla habría afectado a las mareas. Llegados a este punto, cabe preguntarse si los megalitos fueron erigidos por  capricho o por azar, o si su construcción responde a un saber perdido.  De hecho, estos conocimientos todavía continúan vivos en las tradiciones populares.

EN LA PENÍNSULA IBÉRICA
En infinidad de lugares del noroeste español se conservan aún ritos en los que los menhires se utilizan para cambiar el clima. Así, en el monte lucense de Santa Mariña, en Formigueiros (Lugo), junto a una desaparecida ermita dedicada a esta santa, se realizaba hasta hace poco una ceremonia para manipular las condiciones atmosféricas, según cuenta Tomé Martínez en su obra Galicia secreta. Si la comunidad necesitaba que luciese el sol, se levantaba el menhir; mientras que para que lloviese se tumbaba Según la creencia popular, una función similar tiene un conjunto pétreo situado en la sierra de Avión (Ourense), conocido como O Touzo y A Touza. Se trata de dos piedras –«macho» y «hembra»-, situadas a casi un kilómetro de distancia una de otra. Ambas debían erguirse si lo que se buscaba era sol, y se tumbaban en caso de que los oficiantes pretendiesen lluvias para los campos. A Touza y O Touzo, de metro y medio de altura, se encuentran rotas, ya que buscadores de tesoros las partieron hace unos años, pues se decía que contenían oro en su interior.
En todo caso, los moradores de la sierra de Avión estaban tan convencidos de su efectividad, que incluso hubo disputas importantes entre vecinos que se dedicaban a la agricultura o al pastoreo, pues diferían sobre las condiciones climáticas más adecuadas y, por tanto, no se ponían de acuerdo sobre cómo manejar A Touza y O Touzo. En otras zonas de la Europa Atlántica existían tradiciones similares. En la isla de Boreray, en Escocia, se celebraba un rito muy parecido. Junto a la iglesia de Santa María había una piedra con forma de cruz y metro y medio de altura que los pobladores erguían cuando querían que lloviese, y acostaban si ya no necesitaban el líquido vital para los campos.

LOS «SANTOS» MENHIRES DESMONTABLES
En Saubusse, Gascuña (Francia), los moradores que necesitaban lluvia ponían de pie un miliario romano para que luciese el sol y lo tumbaban para que lloviese. Ceremonias similares se realizaban en diferentes localidades de la península Ibérica. En Bot (Tarragona) existía antiguamente una «piedra de la lluvia» que tenía dos posiciones, una de reposo y otra que proporcionaba abundantes precipitaciones.
El pedrusco en cuestión desapareció durante una riada. En Galicia existían otras piedras a las que se les atribuía la propiedad de cambiar el clima, como las del Sol y del Agua de O Incio (Lugo), utilizadas con la misma finalidad que las de la sierra de Avión. También las Piedras del Sol y la Lluvia del Monte Aloia, en la frontera de Galicia con Portugal, servían para este propósito. Según la conveniencia, a uno u otro monumento pétreo se acercaba en procesión una imagen de San Julián para atraer el buen tiempo o acabar con la sequía.
Pero los más llamativos son quizá unos menhires desmontables que aún se conservan en algunos montes gallegos, levantados con la misma intención de atraer el sol o la lluvia. En Tomonde (Cerdedo-Pontevedra), junto a una pista forestal de difícil acceso, son visibles dos curiosas construcciones conocidas como los «santos»: una especie de menhires hechos con pequeñas piedras que, según la tradición, servían para atraer el sol o la lluvia y ahuyentar las temidas tormentas. Al igual que las piedras situadas en la sierra de Avión, se trata de un «macho» y una «hembra », aunque en este caso están una al lado de la otra. El «macho» tiene ligera forma de cruz, mientras que la «hembra» luce un aspecto más o menos cónico y es de un tamaño algo menor.
En cuanto a su funcionalidad, cuando se deseaba tiempo seco, se disminuía su estatura retirando algunos guijarros, y si era al contrario, se aumentaba la altura de ambos. En todo caso, protegían a Tomonde de las tormentas y podían alcanzar hasta los tres metros de altura. De más está decir que, a pesar de su nombre, no se trata de ninguna advocación cristiana. Seguramente, el nombre de «santos» se debe a la cristianización de una práctica pagana anterior. De hecho, monte abajo existe una gran cruz que es mucho más visible que los «santos», construida a mediados del siglo pasado por recomendación eclesiástica.

UNA TRADICIÓN MUY VIVA
Según la investigación realizada por Carlos Solla, autor de Carta arqueolóxica do concello de Cerdedo, la última vez que se modificaron los «santos» de Tomonde fue en los años sesenta. Lo hizo un emigrante retornado que, durante algún tiempo, rescató la tradición. Aunque estos menhires desmontables no son demasiado conocidos, también existen en otras localidades de la provincia de Pontevedra, como en Esperiña, en el municipio de Cotobade. Más recientemente, fueron levantadas varias construcciones similares en Outeiro Grande, en la parte interior de la ría de Vigo. Allí se han erigido en los últimos años varias de estas construcciones ante la sorpresa de algunos vecinos y de la prensa local. Y es que la tradición, más allá de su efectividad, continúa muy viva.
Los «santos» de Tomonde también protegían al pueblo de las tormentas. Esa misma función tenían los «pilones», monumentos pétreos de gran altura que levantaban los pastores de la sierra de Erata, en Huesca, utilizando guijarros apilados con el fin de ahuyentar a las temidas tempestades. Sin duda, estos ritos esconden un saber milenario que, por fortuna, aún no se ha perdido del todo.
(de Año Cero)

lunes, 24 de julio de 2017

Campaña de la ONU contra los plásticos en mares

¿Cuáles son los impactos que provocan los plásticos en los mares? En primer lugar, sobre la vida marina.
Cada día se dan a conocer nuevos datos sobre el problema de la creciente presencia de plásticos en mares en todos los rincones del planeta, teniendo en cuenta además que hace 30 o 40 años su consumo era muy bajo. Según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma),
Cada año se arrojan en los mares 8 millones de toneladas de plásticos.
Entre el 60 por ciento y el 90 % de la basura marina está compuesta por diferentes tipos de polímeros de plásticos.
En 2015 se produjeron 322 millones de toneladas de plásticos, es decir, el equivalente a 900 Empire State Building.
¿Cuáles son los impactos que provocan los plásticos en los mares? En primer lugar, sobre la vida marina. Se calcula que, para 2050, el 99 % de las aves marinas habrán ingerido plásticos, 600 especies marinas están hoy afectadas por los plásticos, el 15 % de ellas son especies en riesgo, tanto por ingerir como por estrangulamiento. Los plásticos además permanecen en el ambiente por cientos de años y pueden entrar en la cadena alimentaria.
En los últimos años se ha sumado un riesgo por un nuevo tipo de plásticos, denominados microplásticos, menores a los 5 milímetros. Se utilizan para, por ejemplo, dar color y textura a productos de tocador o cosméticos y pueden estar fabricadas de distintos tipos de plástico, como polietileno (PE) o poliestireno (PET). Al menos 51 trillones de microplásticos ya están hoy en nuestros mares. Por último, los plásticos son fabricados a base de derivados de petróleo, por lo que el consumo y descarte creciente profundizan el modelo basado en la extracción de hidrocarburos.
Por ese motivo, la ONU lanzó este año la campaña Mares Limpios que busca que gobiernos, empresas y todos los ciudadanos tomen medidas para reducir la cantidad de plásticos y embalajes que se producen, consumen y desechan. Los plásticos son en los hechos uno de los ítems más emblemáticos de ese modelo de economía lineal.
El desafío para los gobiernos y las empresas es avanzar justamente en el modelo de economía circular, que bajo el principio de la Responsabilidad Extendida del Productor, establezca los incentivos adecuados para sobre todo, reducir la cantidad de residuos plásticos que se generan y terminan en los mares. En otros casos, por ejemplo, el de los microplásticos, es necesario que se prohíban.
Por otro lado, los ciudadanos, además de exigir que gobiernos y empresas avancen en ese tipo de legislación, también deben tomar medidas a nivel personal para reducir lo que se conoce como la “huella de plástico” o “plastic foodprint”, por ejemplo, dejando de usar plásticos de un solo uso como las bolsas plásticas o las pajitas/ sorbetes. En la web de la campaña de la ONU hay ejemplos de diferentes iniciativas para los individuos.

SABIAS QUE......

Extracto de un Documento oficial del Grupo MAJESTIC 12 de Abril de 1954

“Cualquier encuentro con entidades conocidas por ser de origen extraterrestre es considerado como un tema de seguridad nacional y, por lo tanto, clasificado como SECRETO. Bajo ninguna circunstancia el público en general o la prensa deben saber de la existencia de estas entidades. La política oficial del gobierno es que dichas criaturas no existen y que ninguna agencia del gobierno federal participa en ningún estudio de extraterrestres o sus artefactos. Cualquier incumplimiento de la política establecida está absolutamente prohibido. “
Según el ex sargento mayor Robert Dean quien tuvo acceso a documentos confidenciales mientras trabajaba en la división de inteligencia para el comandante supremo de un importante comando militar de EE. UU, en diciembre de 1953, los jefes del comando conjunto emitieron la publicación 146 del Ejército, la Marina y la Fuerza Armada. Esta convertía la divulgación no autorizada de información relacionada con ovnis en un crimen bajo la Ley de Espionaje, siendo la pena hasta diez años de prisión y una multa de USD 10,000.

NASA confirma distorsion espacio-tiempo


Esta noticia es otra prueba de que no conocemos el Universo tan bien como pensamos, y que aún hay mucho más por descubrir.
“El espacio–tiempo alrededor de la Tierra está siendo distorsionado exactamente como lo predice la relatividad general”, dice el físico Francis Everitt, de la Universidad de Stanford, quien es investigador principal de la misión Gravity Probe B.
Einstein tuvo razón de nuevo. En efecto, existe un vórtice en el espacio–tiempo alrededor de la Tierra y su forma coincide precisamente con las predicciones de la teoría de la gravitación de Einstein.
Parece algo que solo debería importarle a la comunidad científica, sin embargo, este descubrimiento nos confirma la posibilidad de distorsionar el tiempo y el espacio, o de poder usar esa distorsión del tiempo y del espacio para hacer realidad todas esas historias de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo y naves que desaparecen en algún lugar del universo para aparecer inmediatamente en otro.
Estos hechos fueron confirmados hace más de una semana por investigadores en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la base de operaciones de la NASA, en la cual anunciaron los muy esperados resultados del satélite Gravity Probe B (Sonda de Gravedad B, en idioma español), o GP–B, por su sigla en idioma inglés.
El tiempo y el espacio, según las teorías de la relatividad de Einstein, están entrelazados y forman un tejido de cuatro dimensiones que llamamos “espacio–tiempo”. La masa de la Tierra crea una hendidura en este tejido, similar a lo que sucede cuando una persona pesada se sienta en el centro de una cama elástica. Según Einstein, la gravedad es simplemente el movimiento de los objetos que siguen las líneas curvas de la hendidura.
La idea que hay detrás del experimento es sencilla:
Colocar un giroscopio en órbita alrededor de la Tierra, con el eje de giro apuntando hacia alguna estrella distante, para que sirva como punto de referencia fijo. Debido a que está libre de fuerzas externas, el eje del giroscopio debería continuar apuntando hacia la estrella por siempre. Pero si el espacio está torcido, la dirección en la que apunta el eje del giroscopio debería cambiar con el paso del tiempo. Al registrar este cambio de dirección relativo a la estrella, sería posible medir las torceduras del espacio–tiempo.
Realizar el experimento era un desafío excepcional. Pero después de un año de captura de datos y de casi cinco años de análisis, los investigadores de la GP–B parecen haberlo conseguido.
Los resultados de la Gravity Probe B han dado a los físicos una renovada confianza en que las extrañas predicciones de la teoría de Einstein son, en verdad, correctas, y en que estas predicciones pueden por lo tanto ser aplicadas en otros casos.
El tipo de vórtice de espacio–tiempo que existe alrededor de la Tierra es duplicado y ampliado en otros lugares del cosmos, como por ejemplo alrededor de masivas estrellas de neutrones, agujeros negros y núcleos activos de galaxias, y eso abre un nuevo espectro de posibilidades inimaginables. NASA
Fuente: NASA

viernes, 21 de julio de 2017

TIAHUANACO: los gigantes del diluvio

Tiahuanaco era llamado en el pasado "Ciudad Eterna", la antigua Wiñaymarca del gran Huyustus, el primer Gran Maestre de "los sacerdotes salvados de las aguas". Para nuestra suerte, aún podemos rastrear la historia de aquel empolvado tiempo. Por ejemplo, Kitari, uno de los más grandes quipucamayocs del incanato aquellos que guardaban los archivos históricos del Imperio, nos cuenta que Huyustus era un señor poderoso, rubio y de ojos azules...
Hoy en día los pescadores del Titicaca en el lado Boliviano recuerdan la historia de la antigua Wiñaymarca, la morada de los gigantes y la magia. El mismo Pedro Cieza de León (reputado cronista español), recogió un dato interesante: cuando los incas llegaron a Tiahuanaco hallaron a la misteriosa ciudad en ruinas, lo cual ya nos indica qué tan antigua era.
Por otro lado, el inca Garcilaso de la Vega escribía en sus Comentarios Reales (1609) que un hombre apareció en Tiahuanaco cuando "cesaron las aguas", lo que también nos hace recordar la migración de los sobrevivientes atlantes hacia la cordillera de los Andes.
Sobre la existencia de los gigantes, no nos debemos sorprender en lo absoluto, por cuanto los cronistas antiguos hacen amplia referencia a ellos. De igual forma, en todas las culturas, encontramos claras alusiones a seres de gran estatura.
Las leyendas incas mencionan a estos gigantes una y otra vez. En el Perú antiguo, por ejemplo, se afirma que en tiempos del incanato hubo una llegada masiva de gigantes en las costas de Lambayeque (!). ¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? ¿Tenían relación con la Atlántida?
Una teoría arriesgada -pero posible- sostiene que el gigantismo de algunos atlantes se debía a la hibridación con seres extraterrestres de gran estatura; así se transmitió el código genético necesario para que ello sucediese.
En Tiahuanaco, a decir del estudioso Guillermo Lange Loma, los gigantes eran conocidos bajo el nombre de "Antilis" y Chullpas", sobrevivientes de un mundo perdido, estableciendo en el altiplano, hace miles de años, una sociedad avanzada que fue la madre del Imperio Inca.
Para Arthur Ponsnanski, padre de la Arqueología Boliviana, Tiahuanaco tiene entre 10.000 y 15.000 años de antigüedad.

lunes, 17 de julio de 2017

La NASA se prepara para el anuncio de vida extraterrestre

La agencia espacial cuenta ya con un protocolo para anunciar al mundo la existencia de vida extraterrestre tras el anuncio del hallazgo de un sistema solar a 40 años luz de la Tierra.

En septiembre de 2010, la astrofísica malaya Mazlan Othman se hizo mundialmente famosa después de conocerse que se había postulado como embajadora de Naciones Unidas para el Espacio, con la misión de coordinar la respuesta de la Humanidad cuando se produzca un contacto con ¡una raza alienígena! Desde entonces varias iniciativas han tratado sin éxito de trasladar a la ONU un protocolo de actuación… pero ya lo tienen. Lo ha hecho la Agencia Espacial norteamericana.

“La NASA ya está preparada para anunciar que existe vida en otros planetas y Naciones Unidas ya se ha dirigido a nosotros; tiene interés en participar en ese anuncio para transmitir confianza, paz y tranquilidad a los habitantes de la Tierra.”
Son palabras de Mario Pérez, miembro de la división de astrofísica de la Agencia Espacial norteamericana y uno de los responsables de la investigación que ha permitido descubrir recientemente un sistema solar con siete exoplanetas del tamaño de la Tierra a una distancia de 40 años luz. Tal como insinuábamos en un post que informaba de la búsqueda de señales inteligentes en este sistema, parece que nos ocultan información o que ésta se nos irá dando en cuentagotas para sensibilizarnos.
En declaraciones para Canarias Radio, este científico añadía desde Washington que “estamos a años de anunciarlo, pero contamos con un protocolo para comunicarlo al mundo”

El protocolo, según reveló se ha inspirado en múltiples factores, incluidos algunos precedentes históricos de nuestra civilización, como la reacción de la población europea ante el descubrimiento de América.
Es curioso porque parte del protocolo referido figura en un libro, de distribución gratuita, titulado Archaeology, Anthropology and Interstellar Communication, que fue editado por la Agencia Espacial Norteamericana para disponer de un manual o guía que nos prepare para entablar comunicación con posibles formas de vida llegadas de otros planetas.
El e-book, de 289 páginas, desgrana en un total de dieciséis capítulos escritos por varios colaboradores, aspectos tan interesantes como los retos semióticos de la comunicación con una inteligencia extraterrestre, el descifrado de mensajes interestelares desde una perspectiva arqueológica y antropológica, o la proyección de valores culturales a través del tiempo y el espacio.
En el capítulo 4, titulado «A Tale of Two Analogues. Learning at a Distance from the Ancient Greeks and Maya and the Problem of Deciphering Extraterrestrial Radio Transmissions» (Una historia de dos análogos. Aprender a distancia de los antiguos griegos y mayas y el problema de descifrar radiotransmisiones extraterrestres), de Ben Finney y Jerry Bentley se formula una pregunta que encaja con las recientes declaraciones de Perez:
¿Pueden los encuentros entre civilizaciones terrestres ayudarnos a entender los posibles contactos por radio con las civilizaciones extraterrestres?
Los autores analizaban la transmisión pasiva de conocimientos de una civilización a otra, sin que entre ellas haya ninguna posibilidad de conversar en tiempo real, tal y como sucede cuando los arqueólogos y antropólogos descifran textos antiguos, y no se referían a escritos en libros sino, más bien, a grabados en piedra, cerámica o arcilla, o en pinturas, incluso. Los arqueólogos lograban aprender de las extintas civilizaciones que los habían manufacturado.

El investigador, se mostró también convencido de que “hay vida inteligente en algún lugar, es muy difícil que todos los huevos estén en la canasta Tierra. Si pensamos en el número de galaxias, estrellas y planetas salen trillones. Es posible que muchos planetas sean calientes, otros fríos, otros gaseosos… pero algunos tendrán las condiciones perfectas para poder sostener vida”.
El descubrimiento anunciado el pasado 22 de febrero mostró que descubrir un planeta como la Tierra ya no es una materia de qué, sino de cuándo.
Situados a unos 40 años luz, los siete planetas parecidos al nuestro se encuentran en el sistema de una enana roja, denominado TRAPPIST-1, una estrella tenue y fría del tamaño de Júpiter, ubicado en la constelación de Acuario.
Los siete planetas están mucho más cerca de su estrella que la Tierra, lo que les confiere las características necesarias para albergar agua líquida, condición esencial para la vida.(Año Cero)