jueves, 12 de abril de 2012

Los Elementales: Los ángeles de la Madre



La Madre contiene en sí los elementos básicos para nuestra subsistencia. Ellos son conocidos como los Elementales. Estos seres fueron creados para servir a la humanidad a través de su propio elemento.
*Las Salamandras a través del Fuego.
*Las Ondinas a través del Agua.
*Los Silfos y las Hadas a través del Aire.
*Y los Gnomos a través de la Tierra.
Con su labor y el uso de sus propias vidas, estas criaturas nos proveen con la envoltura carnal que llevamos, en el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos, el aire que respiramos y todo lo demás que precisamos para mantenernos sobre este hermoso planeta. El Plan divino resolvió que el Ser Humano debe ser servido por amor, pero que a su vez, a medida que creciera, derramase a su vez Amor, Gratitud y Bendiciones a todos sus hermanos que lo han acompañado en este periplo de reconocimiento de la Esencia en si mismo.
Estos seres son creación del ingenio de la Madre, que como buena representante del género femenino, se las rebusca para darle todo lo necesario a sus hijos, para que no nos falte nada, limpiando los aires polutos de las fábricas y de los motores de los vehículos; descontaminando las aguas de los desperdicios que le derramamos; regenerando la tierra de las inmundicias que le tiramos, así como transmutando con el fuego, (energía violeta) las impurezas y los miedos de la masa mental y emocional colectiva que conforma su aura planetaria.
Gaia (Madre Tierra) por medio de las acciones de sus ángeles transformadores y creadores, nos invita a observar su ejemplo para que lleguemos a imitarlos. Más esto solamente será posible cuando el Ser Humano despierte su aspecto complementario, el femenino, y descubra en él a la misma Naturaleza.
Las salamandras son seres que sirven al elemento fuego para disolver las impurezas que emanan de la Humanidad cuando se usan destructivamente los centros creativos (pensamientos, sentimientos y palabras habladas). Muchas de estas salamandras tiene su origen en el cinturón eléctrico alrededor del Sol físico.
Las ondinas sirven al elemento agua, estos elementales aman a la humanidad y gozan sirviéndola. Jamás se hallan muy alejadas de océanos,. lagos, ríos y cascadas. Controlan la subida y bajada de las mareas entre otras cosas.
Las sílfides o silfos y hadas sirven al elemento aire, actúan en la atmósfera de la Tierra para mantener el aire puro para la Humanidad. Mueven las grandes masas de aire a los lugares donde son mas necesarias, proporcionando brisas refrescantes para aquellos que lo necesitan.
Los gnomos y duendes sirven al elemento tierra, le dan el alma a las montañas, valles, árboles, arbustos y flores. Controlan las corrientes de la vida del planeta y trabajan para purificarla. (continuará)

En recuadro: Celebración de la Fantasía



Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca de Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano. Súbitamente, se corrió la voz.
De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién un serpiente, otros preferían loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo.
-¿Y anda bien? -le pregunté.
-Atrasa un poco -reconoció.

Eduardo Galeano, de “El libro de los abrazos”.

miércoles, 4 de abril de 2012

La Vía Láctea: Nuestra burbuja en el Espacio



En una época lejana y tormentosa, donde la vida y la muerte solo estaban separadas por una membrana más delgada que una hostia, los hombres creyeron que el centro del Universo era la Tierra. Y que el Sol y las estrellas giraban alrededor de ella, que permanecía siempre inmóvil en el cielo.
Pero todo cambia y la idea de un cielo, simple, congelado en el tiempo, se modificó; y la Humanidad por fin comenzó a comprender como era el Mundo, el complicado espacio que habitaba.
Desde los tiempos de Galileo y hasta mediados del siglo XX, el desarrollo de los telescopios ópticos permitió ir afinando una concepción cada vez más acabada sobre la distribución, las características y el comportamiento de los cuerpos celestes, estrellas y Planetas.
Hoy las observaciones con rayos infrarrojos y las nuevas técnicas de indagación del Cosmos están permitiendo vislumbrar la historia, la estructura y el posible desarrollo de un Universo que nos incluye inexorablemente y que dista mucho de ser la armoniosa danza de los Astros que nos hablaba la ciencia del siglo XIX.
Nuestra Galaxia presenta variaciones de composición, densidad y temperatura mucho más extremas que lo que se suponían. Hoy sabemos que la vía láctea es una Galaxia en espiral, que a partir de un centro densísimo (presuntamente un agujero negro), se abren varios brazos que incluyen las constelaciones más conocidas. Su tamaño es de 100.000 años luz de diámetro. Nuestro sistema Solar se encuentra en el brazo de Orión que corre entre el de Sagitario y el de Perseo. El inmenso plato espiralado que es nuestra galaxia está formado por burbujas de muy tenue material interestelar separadas por membranas más densas compuestas de hidrógeno.
Es en el interior de estas burbujas donde se encuentran los Planetas y las Estrellas. Nuestra vía láctea habría nacido luego de la explosión de una supernova hace 300.000 millones de años, el pulsar denominado Geminga sería el cadáver de esa supernova.
Pero no todo está tranquilo en el Universo, nuestra burbuja vecina nos está empujando por la presión que ejercen las estrellas jóvenes de la Constelación de Orión (entre las que se encuentran las 3 Marías). Las avanzadas de Orión (que se desplazan a una velocidad de 20km. por segundo) ya están llegando al Sol y se calcula que en 10.000 años más su hidrógeno empezará a barrer el oxigeno de nuestra atmósfera. Para entonces, la Humanidad ya habrá emigrado en busca de un Planeta más joven y más seguro.

Libro de consulta: “La guía de la Galaxia” de Nigel Henbest y Healther Couper.

Pensamiento:



He aquí una prueba para verificar si tu misión en la Tierra ha concluido: Si estás vivo, no ha concluido.
(Del libro “Ilusiones” de Richard Bach).

EcoMensajes:



*El 80% de todo el marfil que circula por el Mundo se le quita a los elefantes después de cazarlos y matarlos.
*Un billón de árboles por año. Esa es la cifra que consume la fabricación de pañales descartables en 365 días.
*En la selva del Amazonas existen más de 20.000 especies de plantas curativas, de ellas se desconoce la composición química del 98.6%. Una verdadera farmacia en la selva.
*La poda de árboles para abrir zonas de cultivo en las selvas no consigue tierras fértiles; al desaparecer las largas raíces, el suelo se deseca.

Para Pensar: Sobre el apego a lo material...



- “En nuestros planetas no existe el dinero. No se compra. Si alguien necesita algo, va y lo toma...
- ¿Lo que sea?
- Cualquier cosa. Lo que necesite -dijo Ami.
- ¿Todos pueden tener una nave espacial?
- Todos pueden utilizar una nave espacial.
- ¿Esta nave es tuya? -pregunto Pedrito.
- A ver... “tuya” indica posesión, pertenencia, ya te dije que todo pertenece a todos, a quien lo necesite y mientras lo ocupe, igual que un banco en una plaza en la Tierra.
- ¿Pero si yo quiero “mi”nave? ¿Y no quiero que nadie la utilice?
- Eso seria posesión enfermiza, egoísmo....
- Debido a las explicaciones de Ami, yo había podido comprender de pronto lo que él quería decirme. Aquellos mundos no son como el mío, no era un lugar de competencia, de temor y desconfianza hacia los demás, de rivalidades y egoísmo, no; aquella humanidad era una gran familia en la que todos se amaban recíprocamente, y, por lo tanto, lo compartían todo, buscando siempre la felicidad de cada uno y de todos.
- Entonces la base de la organización es el Amor....
- Si Pedrito, es el principio fundamental del Universo, el Amor” -dijo Ami.

(Extracto de “Ami el niño de las estrellas” de Enrique Barrios).

La Décima Revelación:



Seguimos observando mientras las escenas se aceleraban y vimos que los individuos recordaban sus misiones espirituales a edades cada vez más tempranas. Aquí vimos la comprensión precisa que pronto adquiriría la nueva visión espiritual del mundo. Los individuos crecían y se recordaban a sí mismos como almas nacidas en una dimensión de existencia y trasladadas a otra. Si bien se producía una pérdida de memoria durante la transición, recapturar la memoria previa a la vida pasaba a ser un objetivo importante de la primera educación.
De jóvenes nuestros maestros y profesores nos guiaban a través de la experiencia temprana de la sincronicidad; nos exhortaban a identificar nuestras intuiciones para estudiar ciertas materias, a visitar lugares particulares buscando siempre respuestas más elevadas respecto de la manera de recorrer esos caminos singulares.
Al emerger la memoria plena de revelaciones, nos veíamos involucrados en ciertos grupos, trabajando en proyectos especiales y alcanzando la visión global de lo que queríamos hacer. Y por último descubríamos que veníamos aquí para elevar el nivel vibratorio del planeta, para admirar y proteger la belleza y la energía de los lugares naturales y garantizar que todos los seres humanos tuvieran acceso a esos sitios especiales para poder seguir aumentando nuestra energía, implantando a la larga la cultura de la otra vida aquí, en la dimensión física.
Esa visión del mundo cambiaba en particular nuestra forma de considerar a las demás personas. Ya no veíamos a los seres humanos meramente por su tinte racial o su origen nacional en un tiempo de vida determinado. Los veíamos, en cambio, como almas hermanas, embarcadas, al igual que nosotros, en el proceso de despertar y espiritualizar el planeta. De hecho, cada nación constituía un enclave de información espiritual específica, compartida y modelada por sus ciudadanos, información que esperaba ser aprendida e integrada.

Extracto de “La Décima Revelación” de James Redfield.

El Chiste:



Dos vecinas de un edificio de apartamentos se encuentran en el balcón y una le pregunta a la otra:
- Che, ¿qué hacés en el balcón a esta hora de la noche?
- ¡Ah! Es que me siento medio romántica, estoy esperando un OVNI...
- ¡Vos estás loca! ¿O te metiste en una secta? ¡¿Te dió por los extraterrestres?!
- ¡Nooo! ¡No entendiste! Un OVNI es un Óptimo Varón Noble e Inteligente. ¡Alguno debe quedar! ¿No?