Beroso vivió en tiempos de Alejandro Magno y fue sacerdote en el templo babilonio de Bel Marduk. Fue historiador, astrólogo y se dice que inventó, entre otras cosas, el cuadrante solar semicircular. En su libro Historia del Mundo describe un mítico contacto con seres venidos del cielo. Los mesopotámicos atribuían su conocimiento de las ciencias y las artes a un animal con capacidad racional llamado Oannes, el Enki de los sumerios, que salvó a los seres vivos del diluvio, cuando se desbordó el Eúfrates. Oannes surgía del Golfo pérsico durante el día para instruirles y retornaba al agua por la noche.
Las
obras de Beroso y otros autores se conservaban en la Biblioteca de
Alejandría, creada por Demetrio de Falera, que escribió una obra
titulada Acerca de las luces que se ven en el cielo, en la que
trataba de los puntos luminosos que se observaban ocasionalmente en
el firmamento y que nada tenían que ver con las estrellas. Otras
obras, como la iluminación de Bel, escrita por el rey Sargón hace
5.000 años, recogen observaciones astronómicas con cálculos para
predecir eclipses solares o lunares. Desgraciadamente, los
manuscritos que podrían arrojar luz sobre toda esta sabiduría
sirvieron para alimentar durante varios meses el fuego de los baños
públicos de El Cairo, en el primer tercio del siglo VII de nuestra
era, ya que, se afirmaba, iban en contra de la religión islámica.
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